El presidente de Estados Unidos elevó el tono tras la ruptura del alto el fuego, aunque confirmó que continúan las negociaciones en medio de la escalada en el estrecho de Ormuz.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, redobló sus amenazas contra Irán tras la ruptura del alto el fuego y advirtió sobre posibles ataques a gran escala si no se alcanza un acuerdo diplomático.
A través de un mensaje en su red social, el mandatario combinó presión negociadora con una retórica abiertamente belicista. En ese marco, aseguró que su país podría destruir infraestructura clave iraní, incluyendo centrales eléctricas y puentes, en caso de que fracasen las conversaciones en curso.
“Estamos ofreciendo un ACUERDO muy justo y razonable, y espero que lo acepten porque, de no hacerlo, Estados Unidos destruirá todas y cada una de las centrales eléctricas, así como todos y cada uno de los puentes de Irán. ¡SE ACABÓ EL SER EL ”TIPO BUENO“! Caerán rápido, caerán fácilmente y, si no aceptan el ACUERDO, será un honor para mí hacer lo que se deba hacer; algo que otros presidentes deberían haber hecho a Irán durante los últimos 47 años. ¡ES HORA DE PONER FIN A LA MÁQUINA ASESINA DE IRÁN!”, escribió.
El endurecimiento del discurso se da en paralelo a una creciente tensión en el estrecho de Ormuz, un enclave central para el comercio energético global. Trump acusó a Irán de violar el acuerdo de alto el fuego con acciones militares en la zona, incluyendo disparos que, según indicó, afectaron a embarcaciones europeas.
Además, vinculó estas acciones con la decisión iraní de restringir el tránsito marítimo en ese corredor, una medida que volvió a tensar el escenario internacional y encendió alertas sobre el impacto económico global.
Pese al tono confrontativo, el presidente estadounidense confirmó que las gestiones diplomáticas siguen abiertas. En ese sentido, anticipó el envío de representantes a Islamabad para retomar negociaciones, en un intento por encauzar el conflicto.
Trump también puso el foco en el costo económico del cierre del estrecho de Ormuz, al sostener que la medida perjudica principalmente a Irán, con pérdidas millonarias diarias, mientras que Estados Unidos tendría un impacto menor.
El cruce de amenazas y la continuidad del diálogo configuran un escenario de alta volatilidad, en el que conviven la presión militar, la disputa económica y una vía diplomática que, por ahora, sigue sin resolución.


