Los ingresos fiscales crecieron en términos nominales, pero registraron una caída real del 4% interanual. La menor actividad económica y cambios impositivos explican la tendencia.
La recaudación tributaria nacional volvió a mostrar señales de debilidad en abril, al registrar una caída real del 4% interanual, según los datos difundidos por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). De este modo, el fisco acumula nueve meses consecutivos de retroceso en términos reales.
En el cuarto mes del año, los ingresos alcanzaron los $17,4 billones, lo que implica una suba nominal del 27% respecto al mismo período de 2025. Sin embargo, al descontar el impacto de la inflación, el resultado se mantiene en terreno negativo.
“Si bien continúa la tendencia a la baja, el ritmo de caída muestra cierta desaceleración en comparación con meses anteriores”, indicaron en el análisis oficial, en referencia a una base de comparación más homogénea con el año pasado.
Entre los factores que explican este comportamiento se destacan la persistente debilidad de la actividad económica y algunas medidas de política tributaria que redujeron la carga impositiva en determinados sectores.
En el acumulado del primer cuatrimestre, la recaudación sumó $68 billones, con un incremento nominal cercano al 24% interanual. No obstante, desde el organismo advirtieron que “los ingresos continúan afectados por menores recursos vinculados al comercio exterior”.
En cuanto a los principales tributos, el IVA aportó $6 billones y mostró una leve caída real, mientras que el impuesto a las Ganancias alcanzó los $3,1 billones, también con retroceso al considerar la inflación. En paralelo, el impuesto a los débitos y créditos bancarios —conocido como impuesto al cheque— evidenció un crecimiento por encima de los precios, lo que es interpretado como un indicador de actividad en tiempo real.
Los recursos de la seguridad social totalizaron $4,55 billones, aunque también registraron una baja en términos reales, en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo y la evolución del empleo formal.
Por su parte, los derechos de exportación mostraron una caída significativa, influida por la reducción de alícuotas para productos como soja, trigo y maíz. En tanto, los aranceles de importación y el impuesto a los combustibles presentaron incrementos nominales, aunque con comportamientos dispares frente a la inflación.
De acuerdo con estimaciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la baja de abril se ubicaría en torno al 3,8% real interanual. “La recaudación más afectada habría sido la de derechos de exportación, con una fuerte incidencia de la reducción de la carga tributaria al sector agropecuario”, señalaron desde la entidad.
El informe también advierte que otros tributos, como impuestos internos y Bienes Personales, registraron caídas relevantes en términos reales, mientras que solo algunos conceptos, como combustibles y débitos bancarios, lograron mostrar incrementos por encima de la inflación.


