El EMAE registró una baja interanual del 1,7% en agosto y acumuló dos meses consecutivos de retroceso. La industria manufacturera lidera las pérdidas en lo que va de 2026, mientras la minería y el agro sostienen los indicadores positivos.

La actividad económica argentina volvió a mostrar señales de debilitamiento en agosto, con caídas en buena parte de los sectores productivos. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) retrocedió un 1,7% interanual, luego de la contracción del 1,5% registrada en julio.

El deterioro alcanzó a 11 de las 16 actividades relevadas por el organismo y volvió a exponer las diferencias entre los sectores vinculados a la producción industrial y el consumo interno, que continúan en terreno negativo, y aquellos relacionados con la explotación de recursos naturales, que mantienen resultados favorables.

Entre los rubros más afectados durante agosto se destacó la pesca, con una caída interanual del 15,7%. Sin embargo, por su incidencia en el resultado general de la economía, las principales contribuciones negativas correspondieron a la industria manufacturera y al comercio.

Cuáles fueron los sectores que más cayeron en agosto

Los datos del INDEC muestran retrocesos en actividades relevantes para el empleo y el movimiento económico cotidiano. Entre las principales bajas interanuales se encuentran:

  • Impuestos netos de subsidios: -4,2%.
  • Intermediación financiera: -3,8%.
  • Comercio mayorista, minorista y reparaciones: -3,5%.
  • Industria manufacturera: -3,2%.
  • Transporte y comunicaciones: -2,9%.
  • Construcción: -2,5%.
  • Administración pública: -1,6%.

El desempeño del comercio y de la industria resulta especialmente relevante por su peso en la medición global de la actividad. Ambos sectores registraron retrocesos que contribuyeron a explicar la caída del indicador durante el octavo mes del año.

La industria manufacturera, la más afectada en 2026

Aunque el EMAE mantiene un crecimiento acumulado del 1,2% entre enero y agosto, ese resultado convive con dificultades persistentes en varias ramas de la economía.

La industria manufacturera acumula una caída del 2,5% en los primeros ocho meses del año y presenta el peor desempeño entre los sectores con variaciones negativas. La administración pública también registra una contracción acumulada del 1,5%, mientras que el comercio retrocede un 1,1%.

A esa lista se suman otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales, con una disminución acumulada del 0,3%.

En el caso de la administración pública, las variaciones interanuales fueron negativas durante los ocho meses analizados. El comercio, por su parte, mostró retrocesos en seis de esos meses, en un contexto de debilidad del consumo y de las actividades vinculadas al mercado interno.

Minería y agro, los sectores que sostienen el crecimiento

En contraste con el panorama industrial y comercial, algunas actividades primarias continúan mostrando resultados positivos. La explotación de minas y canteras avanzó un 11,1% interanual en agosto y acumuló un crecimiento del 13,2% durante los primeros ocho meses de 2026.

El sector agropecuario también contribuyó al resultado favorable del acumulado anual, con una suba del 9,2%.

La pesca ofrece otro ejemplo de la disparidad entre las ramas productivas: pese a registrar la mayor caída interanual en agosto, acumula un crecimiento del 47% entre enero y ese mes. La diferencia refleja la volatilidad de la actividad y la influencia que pueden tener las variaciones mensuales sobre el resultado de determinados sectores.

El riesgo de una recesión técnica

La sucesión de caídas interanuales en julio y agosto alimenta las dudas sobre la evolución de la economía durante el tercer trimestre. Aunque el acumulado anual continúa en terreno positivo, la contracción de sectores de peso como la industria y el comercio limita el alcance de la recuperación.

La posibilidad de una recesión técnica dependerá de la evolución de los indicadores trimestrales. En términos generales, el concepto se utiliza para describir dos trimestres consecutivos de caída del Producto Bruto Interno (PBI) en comparación con los trimestres anteriores, con los ajustes correspondientes por estacionalidad.

Por eso, los datos mensuales del EMAE funcionan como una señal de alerta, pero no alcanzan por sí solos para confirmar que la economía haya ingresado en esa situación. El resultado de septiembre y la medición del PBI del tercer trimestre permitirán determinar si el retroceso se profundiza o si aparece una recuperación.

Por ahora, el balance de agosto deja en evidencia una economía con desempeños desiguales: mientras la minería y el agro impulsan los indicadores positivos, la industria manufacturera y el comercio siguen entre los principales focos de debilidad.

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