En un año se sumaron 1,7 millones de personas con atrasos de al menos tres meses. El segmento de deudores con más de un año de mora aumentó en casi 1,3 millones.
La morosidad continúa en aumento y alcanza a una parte creciente de quienes tienen créditos en el sistema financiero y no bancario. Según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG) elaborado sobre datos del Banco Central (BCRA), 5,6 millones de personas registraban deudas en mora a julio, sobre un universo de 20,6 millones de deudores.
El dato implica que el 26,9% de los deudores tenía al menos una línea de crédito con tres meses o más de atraso. En términos de población adulta, representa al 15,9% de los mayores de 18 años.
La situación más crítica se observa entre quienes acumulan atrasos superiores a un año. En ese segmento, considerado de “irrecuperables”, la cantidad de personas aumentó un 60% interanual, con casi 1,3 millones de nuevos casos.
De acuerdo con el relevamiento, ya son 3,4 millones los deudores en esa categoría, equivalentes al 16,8% del total de personas con deudas en el sistema.
Las deudas de menor monto
El informe señala además que el deterioro no está concentrado necesariamente en grandes compromisos financieros. La mitad de los deudores considerados irrecuperables acumula deudas de $77.900 o menos, según los datos analizados.
Desde el IAG interpretan que el fenómeno está relacionado con dificultades para afrontar obligaciones cotidianas y no exclusivamente con el financiamiento de bienes de alto valor.
La morosidad también presenta diferencias según el tipo de entidad. En las casas de venta de electrodomésticos, la tasa de incumplimiento llega al 54%, mientras que en otras cadenas comerciales se ubica en el 28,7%.
Por edades, los jóvenes concentran uno de los mayores niveles de atraso. Entre los deudores de 15 a 29 años, el 38,1% se encuentra en mora, la proporción más elevada entre los grupos analizados.
En cuanto a la distribución geográfica, La Rioja presenta el mayor nivel de morosidad, con el 26%, seguida por Santa Cruz (23,8%), San Luis (23,1%), San Juan (22,1%) y Catamarca (22,1%).
El relevamiento atribuye la evolución de la morosidad a factores como la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y el costo de financiamiento aplicado al crédito destinado al consumo.
