El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva (d), sostiene una patineta durante un acto de campaña este lunes, en Porto Alegre (Brasil). Lula da Silva (Garanhuns, 80 años), es un octogenario que dice sentirse joven gracias a la doble causa que lo mueve: el combate a la ultraderecha y la protección de un legado de políticas sociales. EFE/ Ricardo Rimoli
El mandatario obtuvo el 51,75% de los votos frente al 48,25% de su rival, con cerca del 99% del escrutinio completado. De esta manera, consiguió un cuarto mandato presidencial y se convirtió en el primer candidato brasileño en ganar un balotaje tras haber quedado segundo en la primera vuelta.

Luiz Inácio Lula da Silva consiguió este domingo su reelección como presidente de Brasil al imponerse sobre el senador Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta electoral. Con cerca del 99% de los votos escrutados, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) alcanzó el 51,75% de los sufragios válidos, frente al 48,25% obtenido por su rival, del Partido Liberal (PL).

El resultado representa una remontada histórica para el mandatario, que había terminado en segundo lugar en la primera vuelta del pasado 4 de octubre. En aquella instancia, Flávio Bolsonaro había obtenido el 47,03% de los votos, mientras que Lula había alcanzado el 45,16%.

La victoria le permitirá al dirigente de izquierda continuar al frente del Gobierno brasileño durante un nuevo período, que se extenderá hasta 2030. Será su cuarto mandato presidencial, tras sus dos primeras gestiones, entre 2003 y 2010, y su regreso al poder en 2023.

Una remontada que cambió el escenario electoral

Tras el resultado adverso de la primera vuelta, la campaña de Lula modificó su estrategia para la etapa decisiva. El oficialismo intensificó la movilización territorial, reforzó su presencia en las redes sociales y buscó recuperar el respaldo de sectores que no habían acompañado al presidente en la primera instancia.

En los días previos al balotaje, las movilizaciones de sus simpatizantes volvieron a ocupar un lugar central. Los actos en Río de Janeiro y San Pablo, junto con una campaña digital de fuerte alcance, contribuyeron a impulsar la participación de sus seguidores en la recta final.

El desenlace quebró un antecedente histórico: desde el retorno de la democracia en Brasil, ningún candidato presidencial había conseguido ganar la segunda vuelta después de haber quedado en segundo lugar en la primera. Lula logró revertir esa tendencia y consolidó su continuidad en el Palacio del Planalto.

Una elección marcada por la polarización

La contienda enfrentó dos proyectos políticos contrapuestos. Lula defendió la continuidad de su agenda económica y social, mientras que Flávio Bolsonaro centró su propuesta en un cambio de orientación política, con énfasis en la seguridad pública y las críticas a la gestión del Partido de los Trabajadores.

Durante la campaña, el costo de vida, el endeudamiento de los hogares, la inseguridad y los cuestionamientos por casos de corrupción ocuparon un lugar destacado en el debate público. También tuvieron peso las diferencias sobre la política exterior y el papel de Brasil en América Latina.

La candidatura de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, buscaba devolver al bolsonarismo al Gobierno nacional. Sin embargo, el resultado de la segunda vuelta confirmó la continuidad del espacio político encabezado por Lula.

Qué viene para Brasil

La reelección abre una nueva etapa para el Gobierno brasileño, que deberá afrontar los desafíos económicos y sociales del país en un contexto de fuerte división política.

El resultado también tendrá repercusiones regionales, debido al peso de Brasil como principal economía de América Latina y a su influencia en los vínculos comerciales y diplomáticos del continente.

Con la victoria confirmada por el avance del escrutinio, Lula consigue prolongar su trayectoria política y protagoniza una definición electoral inédita en la historia democrática brasileña: pasar del segundo puesto en la primera vuelta a la victoria presidencial en el balotaje.

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