Lácteos Verónica solicitó el concurso preventivo tras meses de parálisis productiva y reclamos salariales que afectan a unos 700 trabajadores.

Lácteos Verónica atraviesa una de las etapas más críticas de su historia. La tradicional empresa láctea solicitó esta semana el concurso preventivo de acreedores ante la Justicia, después de más de un año de crisis financiera y productiva, con sus plantas prácticamente paralizadas y reclamos por salarios impagos.

La presentación fue realizada ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 17, Secretaría N° 34, donde ya tramitan distintos reclamos contra la compañía. Según información publicada por medios especializados, la Justicia deberá determinar ahora si corresponde abrir formalmente el proceso concursal.

La firma, controlada por la familia Espiñeira, fue fundada en 1923 en la localidad bonaerense de Verónica y desarrolló buena parte de su actividad industrial en Santa Fe. Sus plantas de Lehmann, Suardi y Clason llegaron a procesar hasta un millón de litros de leche diarios.

Una crisis que paralizó la producción

El deterioro de la compañía se profundizó durante el último año. La falta de capital de trabajo y las deudas acumuladas con productores tamberos afectaron el abastecimiento de leche cruda y terminaron impactando sobre la actividad de las plantas.

Distintos informes periodísticos coinciden en que las instalaciones permanecen prácticamente paralizadas, mientras se acumulan reclamos de trabajadores, proveedores y otros acreedores. En abril, la Cámara de Diputados de Santa Fe ya había advertido sobre la paralización de las líneas de producción y el riesgo para unos 700 puestos de trabajo.

La situación laboral también se agravó con el paso de los meses. Los trabajadores denuncian que llevan varios meses con salarios adeudados y reclaman respuestas de la empresa y de las autoridades. En distintos momentos se realizaron protestas y medidas para visibilizar el conflicto.

Deudas por más de $15.900 millones

Uno de los principales problemas que enfrenta Lácteos Verónica es su situación financiera. De acuerdo con información basada en registros del sistema financiero, la compañía acumula más de 2.900 cheques rechazados por unos $11.200 millones y una deuda cercana a $4.745 millones con entidades bancarias y financieras.

Solo esos dos conceptos representan compromisos superiores a $15.900 millones, aunque el pasivo total sería mayor si se incorporan las obligaciones con trabajadores, productores, proveedores y otros acreedores.

La presentación en concurso preventivo busca encauzar judicialmente la situación y evitar, al menos en esta instancia, que la empresa avance directamente hacia una quiebra. La apertura del proceso permitiría ordenar la relación con los acreedores y determinar el alcance real de las obligaciones de la compañía.

Preocupación por los puestos de trabajo

El futuro de los trabajadores es uno de los principales interrogantes que deja abierta la crisis. En abril, legisladores y funcionarios del Gobierno de Santa Fe ya habían mantenido reuniones para intentar encontrar alternativas frente al deterioro de la empresa y evaluar opciones que permitieran preservar los puestos laborales.

El conflicto también repercute sobre la cadena productiva. La falta de actividad de las plantas afecta a productores tamberos y proveedores vinculados con una compañía que durante décadas tuvo un papel relevante dentro de la industria láctea de la región.

Con el pedido de concurso, será ahora la Justicia la que deberá analizar la presentación y resolver si corresponde abrir formalmente el proceso. Mientras tanto, la continuidad de las plantas y el futuro de cientos de trabajadores permanecen en incertidumbre.

¡Viralizalo!