En una entrevista con The Washington Post, la expresidenta condicionó una eventual postulación a recuperar sus derechos políticos. También anticipó una derrota electoral de Donald Trump en Estados Unidos y defendió su apelación ante organismos internacionales.
La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner volvió a referirse a su futuro político y dejó abierta la posibilidad de competir en las elecciones de 2027. “Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?”, planteó durante una entrevista con el diario estadounidense The Washington Post, en la que también cuestionó el funcionamiento del sistema judicial argentino y analizó el escenario internacional.
La dirigente vinculó una eventual candidatura con el resultado de la apelación presentada por su defensa ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, donde denunció presuntas violaciones a sus garantías procesales y derechos fundamentales. Según sostuvo, espera que una resolución favorable permita revertir las restricciones que pesan sobre sus derechos políticos.
Al defender su inocencia, Kirchner lanzó una fuerte crítica contra la Justicia: “Si lo hubiera robado, no estaría en la cárcel. Sería libre, porque habría podido comprar al sistema judicial argentino, que es corrupto”.
Su rutina bajo prisión domiciliaria y el mensaje de Lula
Durante la entrevista, la exmandataria también habló sobre su vida cotidiana mientras cumple prisión domiciliaria. Contó que mantiene una rutina de actividad física y estudio, siguiendo un consejo que le habría dado el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva durante una visita: “Haz ejercicio y no te deprimas”.
En ese marco, sostuvo que no tiene derecho a deprimirse frente al sufrimiento de otras personas y vinculó su situación judicial con su trayectoria política. “Sé por qué estoy aquí: por lo que represento, por el gobierno que construimos y por mi negativa a someterme a los poderes establecidos”, afirmó.
La mirada sobre Trump y el escenario internacional
Kirchner también se refirió a las elecciones de medio término que se realizarán en Estados Unidos y pronosticó una derrota para Donald Trump y los republicanos. Consideró que el mandatario estadounidense, al que vinculó con el respaldo a gobiernos de derecha en América Latina, podría perder apoyo en su propio país.
Según su interpretación, el desgaste de los gobiernos que se presentan como antisistema estará relacionado con la dificultad para traducir sus promesas económicas en mejoras concretas para la vida cotidiana.
La expresidenta también hizo una autocrítica sobre aspectos de la gestión del Frente de Todos. En particular, reconoció que el espacio no logró responder a las tensiones generadas en torno a la cultura del trabajo y las políticas de asistencia social. “La gente se dio cuenta de que quienes trabajaban ocho horas al día, soportaban a sus jefes y largos desplazamientos ganaban lo mismo o menos que sus vecinos que recibían ayudas del gobierno”, señaló.
Una crítica a la polarización política
En otro tramo de la conversación, Kirchner cuestionó la lógica de confrontación que atraviesa a la política contemporánea. A partir de conceptos de la filosofía oriental que, según contó, estudia en sus clases de chino, planteó la necesidad de que las fuerzas opuestas puedan coexistir.
“¿Es posible gobernar racionalmente una sociedad en la que el 50 por ciento piensa que el otro 50 por ciento debe desaparecer?”, preguntó. En contraposición, mencionó la idea del yin y el yang como una forma de entender la convivencia entre posiciones diferentes.
Con ese diagnóstico, volvió a dejar abierta la posibilidad de un regreso electoral y sostuvo que los ciclos políticos no avanzan de manera lineal. “La historia no se escribe en línea recta. Hay avances y retrocesos. Pero la gente siempre regresa”, concluyó.
