La UNRC aprobó Aulas Abiertas, un mecanismo excepcional para garantizar espacios de cursado y exámenes durante medidas de fuerza del gremio nodocente.

El Consejo Superior de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) aprobó por unanimidad el proyecto Aulas Abiertas, una iniciativa impulsada por el Rectorado que busca garantizar la disponibilidad de espacios físicos para desarrollar actividades académicas durante medidas de fuerza del personal nodocente.

La propuesta establece un mecanismo excepcional para que las facultades puedan solicitar la reserva, apertura y asignación de aulas cuando se realicen medidas de fuerza que afecten el funcionamiento habitual de la institución. El objetivo es sostener el dictado de clases, consultas, recuperatorios y exámenes finales, especialmente en el tramo de cierre del ciclo lectivo.

La rectora Marisa Rovera destacó el acompañamiento de todos los claustros y remarcó que la iniciativa no busca desconocer ni limitar el derecho a huelga de los trabajadores nodocentes. Según explicó, el proyecto fue acompañado también por los dos representantes de ese sector que integran el Consejo Superior.

Cómo funcionará el proyecto Aulas Abiertas

En declaraciones a medios locales, Rovera explicó que la iniciativa ingresó desde el Rectorado en la sesión anterior del Consejo Superior y que su objetivo central es asegurar que los equipos docentes cuenten con aulas disponibles cuando necesiten desarrollar actividades académicas en jornadas atravesadas por medidas de fuerza.

El procedimiento contempla que las unidades académicas puedan gestionar los espacios ante la Secretaría de Coordinación Técnica y Servicios, responsable de la reserva, apertura y asignación de las aulas.

La disponibilidad de estos espacios permitirá realizar clases teóricas, instancias de consulta, recuperatorios y exámenes finales. La medida adquiere particular relevancia durante el cierre de los cuatrimestres, cuando las facultades deben garantizar la continuidad de las trayectorias estudiantiles y cumplir con las actividades previstas en sus calendarios académicos.

Rovera señaló que no se trata de una medida aislada, sino de una herramienta que se suma a otras estrategias implementadas por las unidades académicas para sostener el cursado. También mencionó el uso de metodologías virtuales y otras alternativas pedagógicas que permiten avanzar con las actividades cuando no resulta posible utilizar los espacios habituales.

Una medida excepcional para el ciclo lectivo 2026

De acuerdo con los fundamentos del proyecto, Aulas Abiertas tendrá carácter excepcional y transitorio, con vigencia prevista para el ciclo lectivo 2026. Su aplicación estará vinculada a situaciones de conflictos colectivos y medidas de fuerza que puedan afectar la disponibilidad de infraestructura para las actividades académicas.

La rectora aclaró que la iniciativa no implica cuestionar la legitimidad de los reclamos gremiales. Por el contrario, sostuvo que el derecho a realizar medidas de fuerza debe mantenerse a resguardo y vinculó el escenario de conflicto con la situación presupuestaria que atraviesan las universidades nacionales.

En ese sentido, atribuyó la responsabilidad por las dificultades del sistema universitario y científico al desfinanciamiento del Gobierno nacional. «La única causa es el desfinanciamiento por parte del Estado», expresó durante la entrevista.

El acompañamiento del gremio nodocente

Uno de los aspectos que Rovera destacó especialmente fue el respaldo de los representantes nodocentes en el Consejo Superior. La aprobación fue unánime y contó con el voto favorable de los dos consejeros que representan a ese claustro.

La rectora también explicó que había participado en la reunión de la Comisión de Interpretación y Reglamento, donde se analizó la propuesta antes de su tratamiento en el órgano de gobierno universitario. Allí se realizaron ajustes en las fundamentaciones y en cuestiones operativas, aunque, según indicó, se mantuvieron los objetivos y alcances originales del proyecto.

«No es buscar la apertura de un aula violentando o desconociendo el derecho legal y legítimo a una medida de fuerza», afirmó Rovera, quien planteó que la iniciativa procura compatibilizar los derechos de los trabajadores con el de los estudiantes a continuar sus actividades académicas.

Finalmente, la rectora sostuvo que el desafío es garantizar el cierre del cuatrimestre y mantener en funcionamiento las actividades sustantivas de la universidad, en un contexto que definió como complejo y atravesado por crecientes tensiones.

La aprobación de Aulas Abiertas representa así una nueva herramienta de la UNRC para sostener la actividad académica durante los conflictos gremiales, sin que ello implique dejar de reconocer los derechos laborales de los trabajadores de la institución.

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