Investigadoras de la UNRC y el CONICET desarrollaron un bioplaguicida con un hongo del suelo y residuos de brócoli que logró reducir hasta un 98% los nemátodos que afectan cultivos de tomate en el cinturón verde de Río Cuarto.
La investigación fue realizada por científicos del Universidad Nacional de Río Cuarto y el CONICET, quienes desarrollaron una estrategia agroecológica capaz de reducir hasta en un 98% la población de nemátodos fitoparásitos, gusanos microscópicos que atacan las raíces del tomate y generan importantes pérdidas económicas en el sur de Córdoba.
El estudio fue llevado adelante por el Instituto de Ciencias de la Tierra, Biodiversidad y Ambiente (ICBIA), de doble dependencia UNRC-CONICET, y se centró en el control de Nacobbus aberrans s.l., conocido como “falso nemátodo del nudo”, una de las principales amenazas para la producción hortícola regional.
Un “escudo natural” contra una plaga silenciosa
La innovación combina dos elementos naturales: un hongo del suelo llamado Purpureocillium lilacinum SR14 y un extracto acuoso de hojas de brócoli.
El primero fue aislado en suelos de la región de Río Cuarto y tiene la capacidad natural de alimentarse de huevos y larvas del nemátodo. El segundo funciona como un biofumigante ecológico gracias a los compuestos bioactivos presentes en el brócoli.
Según explicaron los investigadores, la aplicación conjunta de ambos componentes actúa como un “escudo natural” que protege las raíces de las plantas sin recurrir a agroquímicos tóxicos.
“La aplicación conjunta logró reducir significativamente la población de nemátodos fitoparásitos con una eficacia cercana al 100%”, señaló la doctora María Alejandra Passone, integrante del equipo científico.
Más producción y tomates de mayor tamaño
Además de controlar la plaga, los ensayos realizados en cámaras de cultivo e invernaderos mostraron mejoras importantes en la producción.
Las plantas tratadas produjeron entre un 66% y un 184% más de tomates en comparación con aquellas afectadas por el nemátodo sin tratamiento. También se registró un aumento considerable en el tamaño y peso de los frutos, que llegaron a ser hasta nueve veces superiores.
Los científicos remarcaron que esta alternativa no altera los microorganismos beneficiosos del suelo y además fortalece las defensas naturales de las plantas.
“Este avance representa una alternativa real y de bajo costo para que los productores hortícolas abandonen los químicos tóxicos”, sostuvo Passone.
Impacto en el cinturón verde de Río Cuarto
Los nemátodos fitoparásitos son organismos microscópicos que atacan más de 2.000 especies vegetales en el mundo. En el cinturón hortícola de Río Cuarto afectan especialmente al tomate, donde generan deformaciones en las raíces que impiden la correcta absorción de nutrientes.
Hasta ahora, el control de estas plagas se realizaba principalmente mediante agroquímicos costosos y altamente contaminantes.
La investigación, recientemente publicada en la revista científica Journal of Pest Science, plantea una alternativa sustentable y accesible para pequeños y medianos productores.
Un desarrollo con participación internacional
El equipo de trabajo está integrado por Ana Laura Sosa, Natalia Soledad Girardi, Daiana García, Joaquín Loyola García y María Alejandra Passone, del Laboratorio de Ecología Microbiana de la UNRC.
También participaron la doctora Laura Cristina Rosso, de Bari, Italia, y el doctor Fabricio Salusso.
Los investigadores adelantaron que actualmente continúan realizando pruebas en quintas hortícolas de la región y avanzan en el desarrollo de una formulación comercial para que esta tecnología pueda llegar a los productores del sur de Córdoba.

