En la 318ª colación de grado de la Universidad Nacional de Río Cuarto se entregaron 109 diplomas y hubo mensajes en defensa de la educación pública, la ciencia y el pensamiento crítico. Autoridades, docentes y graduados remarcaron el rol social de la universidad en un contexto de debate sobre el financiamiento universitario.
La Universidad Nacional de Río Cuarto llevó adelante este viernes su 318ª colación de grado en el aula mayor José Alfredo Duarte, donde 109 nuevos profesionales de las cinco facultades recibieron sus diplomas en dos ceremonias atravesadas por un fuerte respaldo a la universidad pública y al sistema científico nacional.
Durante la jornada participaron graduados de Agronomía y Veterinaria, Ciencias Exactas, Ingeniería, Ciencias Económicas y Ciencias Humanas. Los actos fueron encabezados por la rectora Marisa Rovera, junto a autoridades del Rectorado y de las distintas facultades.
Mensajes en defensa de la educación pública
Uno de los discursos centrales estuvo a cargo del vicedecano de Ingeniería, Sebastián Robledo, quien sostuvo que “cada diploma es el símbolo de una decisión social profunda: reconocer la educación como derecho”.
El docente advirtió sobre el contexto que atraviesan las universidades públicas argentinas y afirmó que “defender la universidad pública es también defender la posibilidad de una sociedad capaz de pensar y construir respuestas colectivas”.
Además, vinculó el debate educativo con los desafíos tecnológicos actuales, especialmente frente al avance de la inteligencia artificial. En ese sentido, señaló que las universidades deben formar profesionales “capaces de dialogar con la inteligencia artificial sin renunciar a la inteligencia humana, social y colectiva”.
Robledo también hizo referencia a la reciente Marcha Federal Universitaria y destacó que “cuando la universidad pública es puesta en riesgo, se moviliza una parte profunda de la sociedad”.
Gratitud y reconocimiento al esfuerzo colectivo
En representación de los graduados de la ceremonia matutina habló la ingeniera química Ana Del Sole, quien destacó el esfuerzo detrás de cada trayectoria universitaria y remarcó que “nadie llega solo”.
La profesional agradeció el acompañamiento de familias, docentes, compañeros y personal nodocente, y aseguró que para muchos estudiantes la universidad “terminó convirtiéndose en un segundo hogar”.
Además, subrayó el valor de la universidad pública como herramienta de igualdad de oportunidades y construcción de proyectos de vida.

“Sin educación pública no hay futuro”
Por la tarde, la vicedecana de Ciencias Humanas, Silvina Barroso, pronunció un encendido discurso centrado en el rol de la educación, las ciencias sociales y el conocimiento público.
La docente cuestionó el avance del individualismo y defendió el carácter colectivo de la educación pública. “Sin docentes, sin educación pública y sin ciencia pública no hay salud, industria, arte ni posibilidades de futuro”, afirmó.
Barroso también reivindicó el aporte histórico de la universidad y la ciencia argentina, mencionando figuras como Bernardo Houssay, Luis Federico Leloir y René Favaloro.
La educación como herramienta de desarrollo
En representación de los graduados de la ceremonia vespertina habló la licenciada en Enfermería María Virginia Arese, quien sostuvo que la educación pública “representó oportunidades, crecimiento y futuro”.
La profesional destacó que la universidad pública permitió a muchas personas acceder a una formación superior y construir un proyecto de vida a partir del esfuerzo y la dedicación.
Las ceremonias contaron con la presencia de abanderados, el acompañamiento musical del ensamble universitario y del pianista Franco Berrotarán,


