El presidente del Consejo Económico y Social, Sergio Saleme, delineó en la apertura de la 92.ª Expo Rural un plan de innovación, empleo y tecnología para la ciudad.

Con la presencia de autoridades nacionales, provinciales y municipales, Sergio Saleme, presidente del Consejo Económico y Social de Río Cuarto, encabezó el discurso de apertura de la 92.ª Exposición Rural de Río Cuarto. El dirigente definió al encuentro como «el corazón productivo del interior argentino», un espacio que combina tradición y trabajo rural desde hace casi 100 años, y lo utilizó como punto de partida para presentar su diagnóstico sobre el futuro económico y tecnológico de la ciudad.

Saleme sostuvo que Río Cuarto se caracterizó históricamente por su perfil de ciudad de servicios, principalmente vinculados al agro, mientras que el desarrollo industrial tradicional no creció al ritmo esperado. Según planteó, la región atraviesa hoy una etapa distinta, marcada por la incorporación acelerada de tecnología, el avance de la inteligencia artificial y una articulación creciente entre los sectores productivo, científico y educativo.

En ese marco, afirmó que Río Cuarto tiene «la fuerza, el talento y la dimensión» para consolidarse como un polo de desarrollo e innovación del centro del país, y remarcó que se trata de un camino que la ciudad ya empezó a recorrer.

Una ciudad inteligente, con foco en el empleo y la educación

El titular del Consejo Económico y Social describió una proyección de ciudad centrada en varios ejes: una gestión pública eficiente y basada en datos; un ecosistema de emprendedores con acceso a financiamiento y mentoría; la integración entre el sector privado, las universidades y el Estado para atraer inversiones y retener talento joven; y la aplicación de inteligencia artificial a la producción, el comercio y la administración municipal.

Saleme advirtió, sin embargo, que ninguna transformación tecnológica es neutral, ya que toda innovación redistribuye poder y también genera exclusiones. Por eso, dijo, la discusión de fondo no pasa por si la ciudad va a cambiar, sino por quién decide cómo cambia, y planteó la necesidad de que el progreso amplíe posibilidades para el conjunto de la sociedad.

Catorce años de consenso entre sectores

El dirigente destacó que el Consejo Económico y Social sostiene desde hace 14 años un espacio de diálogo entre universidades, cámaras empresariales, sindicatos, organizaciones sociales y el municipio, con miradas e intereses distintos sobre la ciudad. Señaló que esa pluralidad demuestra la capacidad de Río Cuarto para construir acuerdos amplios aún sin consenso automático.

En su repaso de la agenda del Consejo, mencionó la organización de dos congresos sobre inteligencia artificial, con una mirada técnica, cultural y social, y remarcó la importancia de la educación, el empleo genuino y lo que definió como «soberanía digital»: la capacidad del territorio de decidir sobre los datos que produce en lugar de depender de decisiones externas.

También hizo referencia a una mesa de adicciones integrada por organizaciones locales, provinciales y nacionales, orientada a abordar esa problemática desde una perspectiva de prevención [VERIFICAR: término específico utilizado por el orador].

«No alcanza con crecer si eso no se traduce en empleo real»

Hacia el cierre, Saleme sintetizó su planteo con una serie de definiciones: «No alcanza con sumar tecnología si persiste la brecha de acceso. No alcanza con crecer si eso no se traduce en empleo real. No alcanza con innovar si no fortalecemos nuestra capacidad de decidir sobre la innovación. No alcanza con proyectar una ciudad competitiva si al mismo tiempo no construimos una ciudad cohesionada».

El dirigente cerró su discurso con una convocatoria a empresarios, autoridades, emprendedores y vecinos a sumarse a ese desafío, y afirmó que la ciudad busca ser protagonista de su propio modelo de desarrollo antes que sufrirlo sin conducirlo.

¡Viralizalo!