El Presidente argentino cuestionó a la socialdemocracia y sostuvo que el fascismo y el socialismo comparten una oposición al libre mercado. Su participación en Madrid estuvo marcada por un distante saludo con el jefe del Gobierno español, en medio de una prolongada disputa entre ambos mandatarios.
El presidente Javier Milei volvió a utilizar un escenario internacional para profundizar sus críticas al socialismo y al progresismo europeo. Durante su intervención en la XXX Cumbre Iberoamericana, que se desarrolla en Madrid, equiparó al socialismo con el fascismo y cuestionó las corrientes políticas que promueven una mayor intervención estatal en la economía.
«El socialismo es fascista en política y el fascismo es socialista en economía», afirmó ante los mandatarios y representantes reunidos. En esa línea, agregó que ambas corrientes «comparten el odio por el libre mercado», una definición con la que buscó reforzar su posicionamiento ideológico y su rechazo a las políticas estatalistas.
El mandatario argentino también sostuvo que el hecho de que los fascismos se ubiquen a la derecha de la extrema izquierda no implica que dejen de ser socialistas. A partir de esa interpretación, cuestionó las agendas progresistas que, según planteó, continúan ganando terreno en Europa y mantienen vigentes las pretensiones de ampliar la participación del Estado.
Aunque evitó mencionar directamente al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, el contenido de su discurso volvió a exponer las diferencias políticas entre ambos dirigentes. La intervención se produjo en una cumbre atravesada por tensiones diplomáticas y contrastó con el llamado previo del rey Felipe VI a mantener una convivencia armónica entre las distintas posiciones de los participantes.
Un saludo distante que volvió a mostrar las diferencias
La participación de Milei en Madrid también estuvo marcada por su primer encuentro presencial con Sánchez durante una recepción oficial en la Galería de las Colecciones Reales.
El Presidente argentino saludó primero al rey Felipe VI, con quien intercambió algunas palabras y sonrisas. Sin embargo, el contacto con Sánchez fue mucho más breve y distante, sin un intercambio significativo entre ambos.
La recepción estuvo encabezada por el monarca español, el jefe del Gobierno y el secretario general iberoamericano, Andrés Allamand. El gesto entre Milei y Sánchez volvió a reflejar el deterioro de una relación bilateral que acumula enfrentamientos desde 2024.
El mandatario argentino había llegado a España el miércoles, pero no participó de la ceremonia inaugural de la cumbre ni de la cena de gala ofrecida por los reyes. En cambio, mantuvo un encuentro con Santiago Abascal, líder de Vox y uno de sus principales aliados políticos en Europa.
Una disputa que sigue abierta entre Buenos Aires y Madrid
El nuevo capítulo del enfrentamiento se produjo después de que Milei calificara a Sánchez de «impresentable dictador» durante una visita a España semanas atrás. La relación entre ambos gobiernos se deterioró especialmente en mayo de 2024, cuando el Presidente argentino lanzó acusaciones contra Begoña Gómez, esposa del jefe del Ejecutivo español.
Aquella crisis derivó en el retiro de la embajadora española en Buenos Aires y en sucesivos cruces públicos, sin que hasta ahora se produjera una recomposición del vínculo.
En la antesala de la cumbre, Sánchez también había respondido a las descalificaciones de Milei con un mensaje en redes sociales en el que reivindicó su identidad política: «Soy zurdo y a mucha honra».
Con su intervención en Madrid, Milei volvió a proyectar internacionalmente su confrontación con la izquierda y la socialdemocracia, mientras que el distante intercambio con Sánchez dejó en evidencia que las diferencias ideológicas entre ambos continúan condicionando la relación entre Argentina y España.
