El Gobierno británico reafirmó su posición sobre las Malvinas tras el discurso de Milei ante la ONU y respaldó el desarrollo de hidrocarburos en el archipiélago.
El Reino Unido respondió este miércoles al reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas realizado por el presidente Javier Milei ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y ratificó su posición sobre el archipiélago.
A través de una comunicación de su representación ante la ONU, el Gobierno británico sostuvo que no tiene dudas sobre su soberanía respecto de las Malvinas, así como de Georgias del Sur y Sandwich del Sur y las áreas marítimas circundantes.
La respuesta se produjo horas después de que Milei volviera a plantear la cuestión Malvinas durante su discurso en Nueva York y reclamara la reanudación de las negociaciones con el Reino Unido. El mandatario también cuestionó el papel de Naciones Unidas frente a la disputa.
El Reino Unido ratificó su postura sobre las islas
Según el documento británico, Londres sostiene que cualquier discusión sobre la soberanía debe contemplar la posición de los habitantes de las islas y volvió a invocar el principio de autodeterminación.
Esta postura no es nueva. En junio de 2026, representantes británicos habían señalado ante la Organización de Estados Americanos que no podía modificarse el estatus de las islas sin el consentimiento de sus habitantes. También hicieron referencia al referéndum de 2013, en el que, según el Gobierno británico, el 99,8% de los votantes se pronunció por permanecer bajo soberanía británica.
En ese marco, el Reino Unido sostuvo que el reclamo argentino y las acciones destinadas a cuestionar las actividades económicas desarrolladas en el archipiélago son incompatibles con su interpretación del derecho de los habitantes de las islas a decidir sobre su futuro.
El primer ministro británico Andy Burnham también mencionó las Falkland Islands durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU y afirmó que su Gobierno mantendrá una posición firme frente a las amenazas que, según su interpretación, puedan afectar a los territorios británicos.
La disputa por los hidrocarburos
Uno de los principales puntos de tensión entre ambos gobiernos está relacionado con la explotación de hidrocarburos en aguas próximas a las Malvinas.
El conflicto se intensificó alrededor del proyecto petrolero Sea Lion, vinculado a empresas que desarrollan actividades de exploración y producción de hidrocarburos en el área.
Desde la posición argentina, esas actividades se realizan sobre recursos pertenecientes a un territorio cuya soberanía es objeto de una disputa con el Reino Unido. El Gobierno argentino viene cuestionando las autorizaciones otorgadas para la explotación y busca avanzar con medidas contra las compañías involucradas.
La administración británica, en cambio, sostiene que las actividades hidrocarburíferas son legítimas y que las decisiones vinculadas al desarrollo de los recursos naturales corresponden al Gobierno de las islas. Esa posición fue reiterada oficialmente en junio, cuando el Reino Unido expresó su respaldo al desarrollo de los recursos naturales del archipiélago.
La Cancillería argentina mantiene una postura diferente y reclama que el Reino Unido cumpla con las resoluciones de Naciones Unidas vinculadas a la cuestión Malvinas y retome las negociaciones bilaterales por la soberanía. La Argentina también obtuvo en septiembre el respaldo de la CELAC a sus derechos sobre las Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
De esta manera, el intercambio diplomático volvió a colocar la cuestión Malvinas en el centro de la agenda internacional, mientras la disputa incorpora además un componente económico vinculado al desarrollo de hidrocarburos en el Atlántico Sur.
