El Gobierno provincial retocó la propuesta salarial en la previa de la asamblea decisiva del gremio docente, en un escenario abierto y con final incierto.
La negociación salarial entre la UEPC y el gobierno de Córdoba entra en su punto más crítico. Este lunes, 134 delegados departamentales definirán en asamblea provincial si aceptan o rechazan la última oferta presentada por la gestión de Martín Llaryora, luego de una semana de debate en las escuelas.
En la previa de esa definición, el Ejecutivo decidió introducir modificaciones a la propuesta original, en un intento por acercar posiciones y evitar un nuevo rechazo. El nuevo esquema elimina el vínculo con la recaudación —uno de los puntos más cuestionados por las bases— y establece un aumento anual mínimo garantizado del 40%, eje central de la negociación.
La jugada del Centro Cívico busca destrabar una paritaria que se volvió cada vez más tensa y que ya tuvo varios rechazos parciales en instancias previas. Con las asambleas departamentales cerradas, el escenario aparece abierto y con una votación que podría definirse por un margen ajustado entre quienes avalan el acuerdo y quienes impulsan continuar con el conflicto.
El desenlace no solo marcará el rumbo inmediato del ciclo lectivo, sino también el equilibrio político entre el Gobierno y uno de los gremios más relevantes de la provincia. En ese marco, la decisión de retocar la oferta en la recta final expone la necesidad oficial de evitar una escalada del conflicto, pero también deja en evidencia las dificultades para cerrar una paritaria en un contexto económico todavía inestable.
Con la votación a horas de concretarse, la pulseada entre la Casa de Gobierno y el sindicalismo docente se encamina a una definición que puede reconfigurar el clima político en Córdoba en el corto plazo.

