Las prestaciones previsionales se actualizan con el IPC de dos meses atrás, por lo que la desaceleración de los precios empieza a limitar una de las vías utilizadas para contener el gasto público. En octubre, la mínima con bono llegará a casi $506.000.
La desaceleración de la inflación comienza a modificar uno de los mecanismos que más contribuyeron al ajuste fiscal durante los primeros meses del Gobierno de Javier Milei: la pérdida de poder adquisitivo de los gastos que no se actualizaban al mismo ritmo que los precios.
Entre ellos se encuentran las jubilaciones y pensiones, que representan aproximadamente el 45% del gasto primario y se actualizan según la inflación registrada dos meses antes. En un escenario de desinflación, esa fórmula genera un efecto distinto al de los primeros meses de la gestión, cuando los precios avanzaban rápidamente y las prestaciones quedaban rezagadas.
El IPC de agosto, que fue del 1,7%, determinará los haberes de octubre. La jubilación mínima pasará entonces a $435.919,96, mientras que con el bono de $70.000 alcanzará los $505.919,96. La jubilación máxima, en tanto, será de $2.933.328,56.
Menor margen para licuar el gasto
Según datos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), las jubilaciones y pensiones acumularon una mejora real interanual del 0,84% durante los primeros ocho meses del año, mientras que las transferencias a provincias y municipios registraron una caída del 63,74%.
El contraste refleja uno de los cambios que enfrenta el programa fiscal: con una inflación más baja, resulta cada vez más difícil reducir el gasto simplemente permitiendo que los precios crezcan por encima de determinadas partidas.
La Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) había estimado que la caída real de jubilaciones y pensiones explicó cerca del 35% de la reducción del gasto primario durante el primer semestre de 2024.
Ahora, con una inflación que se acerca al 1% mensual, ese mecanismo pierde fuerza y aumenta la presión sobre otras partidas del presupuesto para sostener el equilibrio fiscal.
El desafío de la indexación
El economista Lucas Bernabá, de la Fundación Libertad, señaló que la indexación puede convertirse en un desafío creciente para el programa económico.
Las jubilaciones se actualizan con el IPC de dos meses atrás, mientras que otros componentes de la economía también mantienen mecanismos de actualización vinculados con la inflación pasada.
Con una inflación en descenso, estos mecanismos adquieren mayor peso en términos reales y reducen el margen para continuar ajustando el gasto mediante la licuación de las partidas.
