Desde Downing Street respondieron a las versiones sobre un posible giro de Estados Unidos y remarcaron que la soberanía del archipiélago “reside en el Reino Unido”.

El gobierno británico, encabezado por Keir Starmer, reafirmó su posición sobre las Islas Malvinas y sostuvo que la soberanía del archipiélago “reside en el Reino Unido”, en respuesta a las versiones sobre un eventual cambio en la política exterior de Estados Unidos.

A través de un portavoz de Downing Street, la administración británica subrayó que “las Islas Malvinas votaron abrumadoramente a favor de seguir siendo un territorio británico de ultramar” y que “siempre hemos defendido el derecho de los isleños a la autodeterminación”.

En la misma línea, desde el gobierno remarcaron que “la soberanía reside en el Reino Unido y el derecho de los isleños a la autodeterminación es primordial”, al tiempo que aseguraron que esa postura fue transmitida de manera constante a las distintas administraciones estadounidenses.

El pronunciamiento oficial se produjo luego de que una filtración del Pentágono, difundida por Reuters, revelara que la administración de Donald Trump evalúa revisar su respaldo a Londres en la disputa por el Atlántico Sur.

Según esos informes, el eventual reposicionamiento de Washington podría estar vinculado a tensiones con el Reino Unido por su negativa a acompañar operaciones militares impulsadas por la Casa Blanca en Medio Oriente, particularmente en relación con Irán.

En paralelo, el gobierno de las islas también expresó su respaldo a Londres y sostuvo que “las Islas Malvinas confían plenamente en el compromiso asumido por el gobierno del Reino Unido de defender y respetar nuestro derecho a la autodeterminación”.

El escenario se desarrolla en medio de una creciente atención internacional sobre la disputa, con repercusiones en la prensa británica y en el vínculo entre Washington y Londres dentro del esquema de alianzas occidentales.

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