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El titular del organismo, Daniel Salamone, rechazó la idea de un “cientificidio” y aseguró que las becas vigentes superan a las de años anteriores. Investigadores y docentes sostienen que existen menos ingresos, falta de subsidios y una pérdida de recursos humanos.

El debate por el presente de la ciencia argentina sumó un nuevo capítulo con un cruce entre la conducción del CONICET y miembros de la comunidad científica. El presidente del organismo, Daniel Salamone, rechazó los cuestionamientos por el financiamiento y negó que exista una fuga de investigadores, mientras que profesionales del sector cuestionaron sus afirmaciones.

Salamone sostuvo que su gestión está “muy lejos de esta idea mal expresada del cientificidio” y negó que exista un proceso de desfinanciamiento del sistema científico.

También defendió la política de becas. “La cantidad otorgada supera a la de años previos”, afirmó, y señaló que el objetivo del Gobierno es preservar la calidad de la investigación y aumentar su impacto productivo.

El funcionario también rechazó que las políticas actuales estén provocando una salida masiva de investigadores al exterior y sostuvo que buena parte de esa emigración ocurrió durante la gestión anterior.

Investigadores cuestionaron el diagnóstico

Las declaraciones generaron respuestas dentro de la comunidad científica. Daniel Feierstein, docente e investigador principal del CONICET en el Centro de Estudios sobre el Genocidio de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), calificó como “muy desafortunadas” las palabras de Salamone.

El investigador puso el foco en los salarios y en la falta de recursos para sostener proyectos científicos.

“El salario de docentes e investigadores es históricamente no solo el más bajo, sino casi absurdo”, afirmó Feierstein, quien sostuvo que los ingresos llegaron a niveles comparables con los de la crisis de 2001 y 2002.

También cuestionó la situación de los subsidios destinados a proyectos de investigación. Según explicó, la falta de financiamiento afecta la compra de equipamiento, insumos y otros recursos necesarios para continuar con los trabajos.

“Este Gobierno ha destruido la posibilidad de investigar”, sostuvo.

Para Feierstein, la combinación de bajos salarios, falta de financiamiento y dificultades para formar nuevos investigadores termina favoreciendo la salida de profesionales del sistema científico.

Advierten por menos ingresos al sistema

En la misma línea, Juan Esteban Ugalde, director del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), sostuvo que actualmente “hay menos ingresos” al sistema científico.

El investigador consideró que la discusión no debería centrarse únicamente en la cantidad de becas otorgadas, sino en la ausencia de una política científica definida.

“Lo que no hay es una política científica. Una gestión puede no estar de acuerdo con la anterior, pero tiene que proponer, por lo menos, alguna política y hoy no lo está viendo”, afirmó.

Ugalde también señaló que en el instituto que dirige hay jóvenes que, después de terminar sus tesis, abandonan el sistema para continuar sus carreras en el exterior o en el sector privado.

“El sistema se está enflaqueciendo”, resumió, y aseguró que la reducción de personal puede observarse en los propios laboratorios.

Reclamos por subsidios y becas

Juan Manuel Carballeda, investigador del CONICET especializado en virología y docente de la Universidad Nacional de Hurlingham, también cuestionó a Salamone.

El científico afirmó que los investigadores atraviesan una situación de pérdida salarial y falta de recursos para desarrollar sus trabajos.

“No hay plata para trabajar”, sostuvo Carballeda, quien además aseguró que los subsidios se encuentran frenados y que las becas resultan cada vez menos atractivas para quienes buscan realizar un doctorado.

El investigador también advirtió sobre la salida de profesionales hacia otros países y hacia el sector privado.

El conflicto se da en paralelo a las protestas de científicos, técnicos y docentes universitarios, que esta semana se movilizaron en el Obelisco para reclamar mayores recursos para el sector.

Según los sectores que cuestionan la política oficial, la inversión estatal en ciencia y tecnología cayó a niveles históricamente bajos, mientras que el Gobierno sostiene que busca preservar la excelencia del sistema y orientarlo hacia una mayor transferencia de conocimiento y tecnología al sector productivo.

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