La crisis industrial en Córdoba se profundiza con cierres, despidos y procedimientos preventivos de crisis. La recesión, la caída del consumo y las importaciones golpean a distintos sectores productivos.

La industria cordobesa atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. Entre cierres definitivos, concursos preventivos, procedimientos preventivos de crisis (PPC), suspensiones y despidos, al menos once empresas radicadas en distintos puntos de la provincia se vieron afectadas durante el último año y medio, con un impacto que alcanza a casi 900 trabajadores.

Las dificultades se registran en rubros tan diversos como alimentos, lácteos, electrodomésticos, autopartes, maquinaria agrícola, plásticos, calzado, madera y electromecánica. En varios casos, las compañías arrastraban problemas financieros desde años anteriores, pero el escenario económico de 2026 aceleró el deterioro de su situación.

Entre los factores mencionados por las propias empresas, sindicatos y cámaras empresarias aparecen la recesión económica, la caída del consumo interno, el aumento de los costos operativos y la apertura de importaciones impulsada por el Gobierno nacional, que distintos sectores industriales señalan como un elemento que incrementó la competencia con productos importados.

Alimentos y lácteos, entre los sectores más afectados

Uno de los casos más resonantes fue el de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), cuya planta de Monte Cristo cerró definitivamente en febrero de 2026 tras la declaración de quiebra. La medida dejó sin empleo a unos 200 trabajadores en Córdoba y a alrededor de 400 en todo el país.

La empresa había adquirido en 2016 la unidad de postres y yogures de SanCor, pero en los últimos años acumuló dificultades financieras que derivaron en un concurso preventivo, atrasos salariales, suspensiones y problemas para sostener la producción.

También continúa el conflicto en La Lácteo, ubicada en barrio Ferreyra de la ciudad de Córdoba. La firma enfrenta atrasos salariales, suspensiones y problemas de abastecimiento de leche cruda, situación que mantiene paralizada gran parte de su actividad y afecta a unos 120 trabajadores.

En Santa Eufemia, la procesadora de maní Manisur S.A. paralizó su actividad durante el primer trimestre del año luego del retiro de uno de sus principales accionistas y la falta de financiamiento para comprar materia prima. El conflicto impactó sobre unas 70 familias.

En tanto, la planta avícola ex Avex, en Río Cuarto, propiedad del Grupo Tres Arroyos, también atraviesa un escenario de incertidumbre. La empresa otorgó vacaciones forzadas a sus 350 trabajadores por falta de insumos y, según informó el Sindicato de Trabajadores de la Carne, abonó solo una parte de los salarios de junio y aún adeuda el medio aguinaldo. Hasta el momento no se confirmó un cierre de la planta, aunque el gremio espera definiciones sobre su continuidad.

Electrodomésticos, autopartes y maquinaria agrícola

En el sector industrial también se destacan los cambios implementados por Mabe, ex Alladio, que avanzó con una reestructuración en sus plantas de Luque y Río Segundo.

La empresa registró una fuerte caída en las ventas de lavarropas y redujo significativamente su producción, mientras que la planta de Río Segundo dejó de fabricar para convertirse en un centro logístico. El proceso implicó más de 200 desvinculaciones entre despidos, retiros voluntarios y jubilaciones anticipadas.

Otro caso fue el de Crucianelli, en barrio Cabildo de la capital provincial. La pyme autopartista cesó sus actividades en julio y unos 20 trabajadores denunciaron que encontraron los accesos a la fábrica cerrados sin previo aviso.

Por su parte, ZF Argentina, ex Sachs, en San Francisco, concretó 43 despidos y acordó con la UOM un esquema de suspensiones rotativas para unos 340 operarios, en un intento por sostener la continuidad de la planta frente a la caída de la demanda.

En Noetinger, la fabricante de maquinaria agrícola Metalfor solicitó un Procedimiento Preventivo de Crisis para reorganizar su estructura laboral. El proceso incluyó 35 desvinculaciones y un sistema de reducción de jornadas.

Plásticos, calzado y electromecánica también sufren el impacto

El deterioro también alcanzó a otras ramas de la industria cordobesa.

Gomas Gaspar, histórica fábrica de suelas ubicada en barrio San Vicente, cerró definitivamente sus puertas tras presentar la quiebra, dejando sin empleo a 40 trabajadores.

La empresa Plásticos Dabor, dedicada a la fabricación de componentes para los sectores autopartista y de electrodomésticos, también cesó su producción durante mayo luego de la caída de pedidos y el incremento de los costos fijos. La crisis afectó a 30 empleados.

En San Francisco, Karikal, fabricante de placas decorativas y revestimientos, inició un Procedimiento Preventivo de Crisis que alcanza a unos 100 trabajadores, con reducción de jornadas y suspensiones para intentar evitar el cierre.

Finalmente, la empresa electromecánica WEG, con operaciones en San Francisco y la ciudad de Córdoba, acumuló más de 25 despidos entre fines de 2025 y lo que va de 2026, en un contexto marcado por la pérdida de contratos y la competencia con productos importados.

El panorama refleja las dificultades que enfrenta el sector manufacturero provincial, en un escenario donde conviven empresas que buscan reorganizarse para sostener la actividad con otras que ya cerraron definitivamente sus puertas. Mientras tanto, sindicatos y cámaras empresarias mantienen abiertos distintos frentes de negociación para intentar preservar los puestos de trabajo que aún continúan activos.

Fuente: Con información de CBAHOY y Cba24N

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