Datos del Sistema de Riesgos del Trabajo indican que desde noviembre de 2023 se perdieron más de 26.000 empresas empleadoras en Argentina. Referentes industriales y economistas advierten sobre el impacto de la apertura de importaciones, los altos costos y la caída del empleo formal.

La cantidad de empresas empleadoras en Argentina volvió a quedar en el centro del debate económico tras conocerse que, desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei, se registró una baja neta de 26.448 firmas, de acuerdo con datos del Sistema de Riesgos del Trabajo (SRT).

Según el relevamiento, el 98% de las empresas que dejaron de operar corresponden a pequeñas y medianas empresas (pymes), mientras que apenas el 2% restante pertenece a compañías de mayor tamaño.

Los números muestran además una aceleración durante 2026. Sólo en el primer trimestre del año se perdieron 3.840 empresas empleadoras, de las cuales 2.011 cerraron durante marzo.

Las firmas más pequeñas, las más afectadas

La mayor parte de las bajas se concentra en empresas de escasa dotación de personal. Del total de compañías que dejaron de operar, 17.630 contaban con un solo trabajador, mientras que otras 3.391 tenían dos empleados.

A ellas se suman 2.813 firmas con entre tres y cinco trabajadores y 2.124 que empleaban entre seis y 25 personas. En el segmento de mayor tamaño, se registraron 173 cierres de empresas con entre 26 y 100 empleados y otras 317 con más de un centenar de trabajadores.

Desde distintos sectores productivos remarcan que el impacto trasciende la cantidad de empresas y alcanza directamente al empleo formal, ya que los establecimientos más pequeños concentran una porción significativa de los puestos de trabajo registrados.

Preocupación en el sector industrial

El presidente de Industriales Pymes Argentinos, Daniel Rosato, aseguró que la situación de las pequeñas y medianas empresas continúa deteriorándose.

“El 98% de las empresas que cerraron fueron pymes”, señaló el dirigente, quien además advirtió sobre la continuidad de la pérdida de empleo y de unidades productivas.

La preocupación también se refleja en la cantidad de procesos concursales iniciados durante el año. Entre enero y abril se registraron 92 concursos preventivos, una herramienta utilizada por empresas que enfrentan dificultades financieras para evitar la quiebra.

“Cuando una empresa se presenta a un concurso preventivo es porque está mal, es la antesala de la quiebra”, sostuvo Rosato.

Costos elevados y apertura de importaciones

Desde el sector empresario y distintos analistas económicos coinciden en que las dificultades responden a una combinación de factores que incluyen altos costos internos, financiamiento caro, presión tributaria y una mayor competencia de productos importados.

El economista Guido Zack sostuvo que muchas empresas enfrentan un escenario complejo por la combinación de costos en dólares elevados, carga impositiva, dificultades logísticas y apertura comercial.

“Las empresas están enfrentando una situación muy hostil y es una situación generada por la política pública”, afirmó.

Según el especialista, los productores locales compiten con firmas extranjeras que cuentan con menores costos financieros y logísticos, además de estructuras tributarias diferentes.

El contraste con la minería y la energía

Mientras algunos sectores industriales continúan mostrando dificultades, la actividad vinculada a la minería y a los hidrocarburos aparece entre las de mejor desempeño económico.

De acuerdo con datos del INDEC, el Producto Bruto Interno creció 2,3% durante el primer trimestre de 2026, impulsado en parte por el sector de minas y canteras, que registró una expansión interanual del 12,3%.

Sin embargo, representantes industriales sostienen que ese crecimiento todavía no se traduce en una mejora generalizada para el resto del entramado productivo.

Rosato aseguró que el efecto multiplicador esperado en torno a desarrollos como Vaca Muerta aún no se refleja plenamente en las economías regionales y advirtió que numerosas empresas proveedoras trabajan por debajo de su capacidad instalada.

En ese contexto, el cierre de empresas y la evolución del empleo continúan siendo algunos de los principales indicadores observados por empresarios, economistas y sectores productivos para evaluar el rumbo de la actividad económica argentina.

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