Un informe de la Fundación Colsecor reveló que una familia tipo necesitó más de $634 mil para cubrir sus necesidades alimentarias básicas durante mayo. Aunque los precios mostraron una desaceleración, el poder adquisitivo de los salarios más bajos continúa deteriorándose.

La Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en mayo un incremento del 1,6%, la menor suba mensual de los últimos seis meses, según un relevamiento realizado por la Fundación Colsecor en localidades medianas y pequeñas del interior del país. Sin embargo, el informe advierte que la desaceleración de los precios no alcanza para revertir la pérdida de poder adquisitivo de los sectores de menores ingresos.

De acuerdo con el estudio, una familia tipo integrada por dos adultos y dos menores necesitó $634.953 para cubrir exclusivamente sus necesidades alimentarias durante mayo. En tanto, un adulto requirió $205.487 para no ubicarse por debajo de la línea de indigencia.

El salario mínimo sigue por detrás de los alimentos

Uno de los datos más preocupantes del informe es la relación entre el costo de la canasta y el Salario Mínimo, Vital y Móvil. Según la medición, el ingreso mínimo formal apenas alcanzó para cubrir 17,2 días de alimentación básica de una familia promedio.

Además, la entidad señaló que la Canasta Básica Alimentaria acumula nueve meses consecutivos creciendo por encima del salario mínimo, una tendencia que sigue erosionando la capacidad de compra de los hogares con menores ingresos.

Qué productos impulsaron los precios

El informe atribuye parte de la desaceleración de mayo a la baja registrada en la carne vacuna, que cayó cerca de un 3% durante el mes. Incluso, en ocho de las 30 localidades relevadas se detectaron descensos en el costo total de la canasta alimentaria.

No obstante, otros rubros continuaron mostrando incrementos significativos. Los productos panificados y las harinas aumentaron en promedio un 5,4%, mientras que los lácteos registraron una suba del 4,3%.

Córdoba, entre la preocupación por el consumo y el empleo

Si bien el estudio abarca localidades de distintas provincias, los datos vuelven a poner el foco sobre la situación económica de numerosas ciudades del interior, donde la evolución de los salarios continúa rezagada respecto del costo de vida.

En ese contexto, el informe refleja que, pese a una moderación en el ritmo de aumento de los alimentos, la recuperación del poder adquisitivo sigue siendo uno de los principales desafíos para los hogares argentinos durante 2026.

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