El Gobierno oficializó incrementos a través del ENARGAS. El ajuste sería de entre 1% y 3%, con impacto variable según consumo y nivel de subsidios.
El Gobierno nacional aprobó nuevos aumentos en las tarifas de gas que comenzarán a regir desde el 1 de mayo, en el marco del esquema de actualización gradual del sistema energético. La medida fue formalizada mediante la Resolución 463/2026 del Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS), publicada en el Boletín Oficial.
La normativa establece nuevos cuadros tarifarios para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), en línea con los criterios definidos por la Secretaría de Energía y el Ministerio de Economía, en un contexto de emergencia energética vigente.
El ajuste forma parte del esquema de subas mensuales que impulsa el Ejecutivo y se estima que estará en un rango de entre el 1% y el 3%. Sin embargo, el impacto final en las facturas dependerá de factores como el nivel de consumo, la categoría del usuario y el acceso a subsidios.
El nuevo esquema incorpora distintos componentes regulatorios, entre ellos el Precio Anual Uniforme (PAU), la aplicación de la Revisión Quinquenal Tarifaria (RQT) 2025-2030 y el traslado de diferencias acumuladas en el sistema.
En cuanto a los valores, los cargos fijos y variables varían según la categoría. Para usuarios residenciales sin subsidios, los montos presentan diferencias entre niveles de consumo, con tarifas más elevadas en los segmentos de mayor demanda.
El sistema de subsidios energéticos focalizados se mantendrá vigente, con bonificaciones aplicadas sobre el precio del gas para usuarios residenciales en situación de vulnerabilidad.
Desde el Ministerio de Economía señalaron que la actualización responde a la necesidad de recomponer gradualmente las tarifas para reflejar los costos reales del servicio, en un proceso que combina ajustes periódicos con segmentación de subsidios.
Más allá del porcentaje puntual del incremento, se espera que el impacto en los hogares sea mayor en los próximos meses debido al aumento del consumo durante el invierno, lo que podría traducirse en facturas más elevadas, especialmente para quienes cuentan con menor nivel de asistencia estatal.


