Desde la Universidad Nacional de Río Cuarto destacaron el rol de la Educación Sexual Integral para cuestionar mandatos y prevenir situaciones de violencia y discriminación.

A 20 años de la sanción de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI), la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) puso en valor el rol de la educación sexual en la construcción de espacios educativos más inclusivos y respetuosos de la diversidad.

La reflexión fue difundida por la Facultad de Ciencias Humanas de la UNRC a través del programa Pensemos Diverso, coordinado por la profesora Silvina Barroso, quien señaló que la ESI permite “tensionar mandatos hegemónicos fuertemente patriarcales y, por qué no, machistas que imponen comportamientos sobre lo esperable con relación a un cuerpo sexuado”.

Barroso advirtió además que las personas que se apartan de los modelos establecidos de género, deseo o apariencia pueden quedar expuestas a distintas formas de violencia. “Quienes escapan a una estructura consolidada de deseo, a cierta estética de género, gestual o lingüística son plausibles de múltiples violencias, más o menos visibles”, sostuvo.

El trabajo de la UNRC

Desde la Facultad de Ciencias Humanas remarcaron que la formación en ESI no se limita a los niveles inicial, primario y secundario, sino que también resulta relevante en la educación superior y de adultos.

En ese sentido, Barroso destacó las actividades que desarrolla la institución: recientemente fue aprobada la segunda cohorte de una Diplomatura en ESI, mientras que también se encuentra en marcha una nueva edición de un curso sobre literatura y ESI y se mantiene una propuesta destinada a estudiantes de los últimos tramos de los profesorados.

La docente consideró que la formación universitaria en esta materia es especialmente importante porque los futuros profesionales de Humanas se desempeñarán en ámbitos como la docencia, comunicación, derecho, trabajo social y salud.

“La formación en ESI es absolutamente necesaria para generar una sensibilidad por fuera de la estructura heteropatriarcal que pueda reconocer como sujetos de derecho a todos aquellos que se escapan de esa normativa”, afirmó.

Salir del tabú

Uno de los desafíos que identifica la UNRC es abordar la sexualidad por fuera de los prejuicios y tabúes que todavía aparecen en los espacios educativos.

Barroso explicó que en los talleres realizados en escuelas suelen advertir resistencias cuando se aborda el concepto de sexualidad, justamente por su asociación con temas considerados tradicionalmente prohibidos o de los que no se debe hablar.

Frente a eso, planteó que la ESI puede contribuir a generar ámbitos educativos basados en el respeto, los derechos y la diversidad, con impacto en la forma en que los estudiantes construyen sus vínculos y su participación en la sociedad.

¡Viralizalo!