Casi 970.000 personas dejaron de contar con cobertura médica privada entre el primer semestre de 2025 y el mismo período de 2026. El aumento de las cuotas, la pérdida de empleos registrados y la caída de los ingresos profundizaron el traslado de afiliados hacia el sistema público.
La cobertura de salud a través de obras sociales y empresas de medicina prepaga alcanzó su nivel más bajo desde 2016. Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, el número de personas afiliadas se redujo en casi 970.000 durante el último año, mientras que más de un millón pasaron a depender exclusivamente de la atención pública.
La medición correspondiente al segundo trimestre de 2026 indica que el 64,3% de la población cuenta con algún prestador privado, frente a un 35,5% que depende únicamente del sistema público. Extrapolados al total de habitantes, los datos representan una pérdida de 969.340 personas con cobertura de obras sociales o prepagas respecto del mismo período de 2025.
El deterioro se produce en un contexto de retracción del empleo registrado y pérdida del poder adquisitivo. Durante ese año se eliminaron más de 132.000 puestos de trabajo privados y otros 29.500 del sector público. Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, la reducción acumulada alcanza los 253.049 empleos privados y 87.313 estatales.
La pérdida de un puesto registrado también puede impactar sobre la cobertura del grupo familiar, que en muchos casos accede a una obra social a través del empleo de uno de sus integrantes.
El costo de las prepagas y la caída de las obras sociales
A la reducción de los ingresos se sumó el fuerte incremento de las cuotas de medicina prepaga tras la desregulación de precios. Entre diciembre de 2023 y septiembre de 2026, los aranceles del sector aumentaron cerca de un 499,7%, frente a una inflación acumulada del 344% en el mismo período.
La diferencia entre ambos indicadores amplió las dificultades para sostener los planes privados y contribuyó a reducir el universo de personas con cobertura. De acuerdo con datos del Instituto Argentina Grande (IAG), entre el cuarto trimestre de 2023 y el segundo trimestre de 2026, 1.266.863 personas pasaron a depender exclusivamente del sistema público de salud.
La tendencia también se refleja en los registros de la Superintendencia de Servicios de Salud. Desde 2023 hasta septiembre de 2026, las obras sociales nacionales perdieron más de 1,15 millones de beneficiarios.
Algunas de las entidades vinculadas a sectores laborales con fuerte presencia en el empleo registrado muestran caídas significativas: OSECAC, de Comercio, perdió el 23,7% de sus beneficiarios; OSPCN, correspondiente a trabajadores estatales, el 26%; y OSPeCon, de la Construcción, el 27,4%. Incluso la obra social vinculada a la actividad petrolera registró una baja del 6,2%.
En sentido contrario, OSDEPYM incrementó su cantidad de asociados un 199,6% y se acercó a los 600.000 beneficiarios. El crecimiento se vincula con la expansión del monotributo: entre noviembre de 2023 y julio de 2026, ese régimen sumó 177.100 inscriptos, un aumento del 8,7%.
Los indicadores muestran así un cambio en la composición de la cobertura médica: mientras las obras sociales tradicionales pierden afiliados y las cuotas de las prepagas aumentan por encima de la inflación, crece la cantidad de personas que debe recurrir exclusivamente al sistema público.
