La recesión, el freno de la obra pública y la pérdida de poder adquisitivo golpean a los corralones. El INDEC registró una baja interanual del 4,4% en agosto.

Los corralones de materiales para la construcción atraviesan un escenario de fuerte retracción comercial en Argentina, con caídas de ventas de entre el 30% y el 40% en algunos establecimientos, reducción de personal y dificultades para invertir. La paralización de la obra pública, la falta de acceso al crédito y la pérdida de poder adquisitivo de las familias profundizan la crisis de un sector que depende tanto de los grandes proyectos como de las pequeñas refacciones particulares.

Según un relevamiento publicado por la Agencia Noticias Argentinas (NA), los comerciantes advierten que los clientes compran menos materiales, solicitan presupuestos antes de concretar operaciones y postergan obras que no consideran indispensables. La situación también afecta la capacidad de los negocios para afrontar gastos operativos, renovar equipamiento y sostener sus plantillas de trabajadores.

Uno de los testimonios recogidos por la agencia es el de Hugo Romero, responsable de un corralón del barrio porteño de Balvanera, quien aseguró que sus ventas cayeron entre un 30% y un 40%. Según explicó, aunque el comercio mantiene movimiento, las operaciones son más pequeñas y los clientes priorizan los precios antes de comprar.

«Sentís que trabajás mucho, sentís que vendés, pero cuando hacés la cuenta se te va todo», resumió Romero al describir las dificultades para sostener la rentabilidad.

La caída de la construcción también afecta el empleo

El impacto de la recesión se refleja en la organización de los comercios. Romero contó que debió reducir su equipo de trabajo: pasó de ocho empleados a seis. La decisión, explicó, responde a la dificultad para mantener los costos incluso cuando la actividad cotidiana continúa.

Una situación similar describió Mauricio, vendedor de materiales para la construcción en el partido bonaerense de Moreno. El comerciante señaló que la caída de las ventas limita las posibilidades de inversión y obliga a evaluar cada gasto para evitar un mayor endeudamiento.

«Nos cuesta invertir en nosotros mismos y no nos queremos endeudar por miedo a que la situación empeore todavía más», sostuvo, según el relevamiento de NA.

La incertidumbre alcanza a distintos eslabones de la cadena de la construcción. Los corralones minoristas dependen de las compras de familias y trabajadores independientes, pero también del movimiento generado por contratistas, empresas y obras de infraestructura. Cuando esas actividades se frenan, disminuye la demanda de cemento, ladrillos, hierro, cal, revestimientos y otros insumos básicos.

Qué dicen los datos del INDEC sobre la construcción

Las estadísticas oficiales confirman el retroceso de la actividad. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró en agosto de 2026 una caída interanual del 4,4%.

El informe también mostró bajas significativas en varios insumos utilizados por el sector. Entre los productos con mayores retrocesos interanuales se encontraron el asfalto, con una disminución del 18,4%; el yeso, con el 17%; las cales, con el 13%; y los pisos y revestimientos cerámicos, con el 11,9%.

Los ladrillos huecos registraron una caída del 9,7%, mientras que el hierro redondo y los aceros para la construcción, al igual que el cemento portland, retrocedieron un 8,1% en la comparación interanual.

Estos indicadores reflejan una contracción que alcanza tanto a materiales vinculados con obras de infraestructura como a productos utilizados en construcciones particulares. Sin embargo, las cifras nacionales no permiten establecer por sí solas cuál es la magnitud del impacto en cada ciudad o provincia.

Menos refacciones y obra pública paralizada

Uno de los cambios que señalan los comerciantes es la retracción de las compras destinadas a mejoras en viviendas. Las familias que antes adquirían materiales para ampliar ambientes, renovar instalaciones o realizar arreglos ahora tienden a limitarse a las necesidades más urgentes.

También perdió fuerza la práctica de comprar ladrillos, cemento y otros insumos como forma de preservar ahorros. En un contexto de presupuestos ajustados, las decisiones de construcción quedan supeditadas a la disponibilidad de dinero y a la posibilidad de financiar los trabajos.

A esta situación se suma el freno de la obra pública, que reduce la demanda mayorista y afecta a proveedores que históricamente abastecían proyectos de infraestructura. La menor actividad repercute en transportistas, fabricantes, distribuidores y comercios de proximidad.

En paralelo, el aumento de los costos de reposición, la logística y los servicios presiona sobre los márgenes de los negocios. Aunque el costo de construir pueda seguir aumentando, eso no significa que los corralones logren mejorar sus ingresos: vender menos y afrontar mayores gastos puede deteriorar todavía más su rentabilidad.

Un escenario de incertidumbre para los próximos meses

La combinación de menor demanda, dificultades de financiamiento y costos operativos elevados plantea un escenario complejo para los pequeños y medianos comercios del rubro. Entre los problemas señalados por los actores del sector aparecen la reducción de jornadas, los ajustes de personal y el riesgo de cierre de empresas proveedoras.

Frente a este panorama, los comerciantes reclaman mejores condiciones de financiamiento y señales que permitan recuperar la inversión privada. La evolución de la actividad dependerá, entre otros factores, de la recuperación del poder adquisitivo, el acceso al crédito y el movimiento de las obras públicas y privadas.

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