Mariana Plaza recibió la posición de Londres luego de que el Gobierno de Javier Milei iniciara un procedimiento internacional para intentar frenar la explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte. Reino Unido cuestionó la estrategia argentina y defendió las actividades petroleras en la zona.
La disputa entre Argentina y Reino Unido por las Islas Malvinas sumó un nuevo capítulo diplomático. El Gobierno británico convocó en Londres a la embajadora argentina, Mariana Plaza, para transmitirle su rechazo al arbitraje internacional iniciado por la administración de Javier Milei contra la explotación de hidrocarburos en el Atlántico Sur.
La medida se produjo después de que Argentina recurriera al mecanismo previsto en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR). El objetivo planteado por Buenos Aires es impedir el desarrollo del proyecto petrolero Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte.
Qué dijo Reino Unido sobre el reclamo argentino
La posición británica fue difundida por Uma Kumaran, subsecretaria de Estado para los Territorios de Ultramar. La funcionaria cuestionó el procedimiento iniciado por Argentina y sostuvo que las actividades hidrocarburíferas desarrolladas en las inmediaciones de las islas se encuentran reguladas por la legislación local.
Según Londres, esas operaciones se realizan de acuerdo con el derecho internacional, incluida la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. El Gobierno británico también defendió el derecho de los habitantes de las islas a administrar sus recursos y determinar su futuro.
Kumaran además vinculó la disputa por la explotación petrolera con la relación bilateral. Según expresó, la iniciativa argentina genera cuestionamientos sobre la confiabilidad del país como socio del Reino Unido.
La funcionaria reiteró, al mismo tiempo, la posición histórica de Londres respecto de la soberanía sobre las Islas Malvinas, al sostener que el Reino Unido continuará respaldando la autodeterminación de sus habitantes.
El arbitraje internacional impulsado por Javier Milei
El Gobierno argentino anunció el 28 de septiembre el inicio de un procedimiento de arbitraje contra Reino Unido bajo la CONVEMAR. La presentación apunta específicamente al proyecto Sea Lion, operado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, y busca impedir la explotación de recursos hidrocarburíferos en la zona que Argentina considera parte de su plataforma continental.
La Casa Rosada también planteó la posibilidad de solicitar medidas provisionales si Reino Unido no acepta el reclamo argentino dentro del plazo establecido por Buenos Aires.
El conflicto se concentra en la actividad petrolera frente a las Malvinas, pero se inscribe en la disputa de soberanía que ambos países mantienen desde hace décadas. La Argentina sostiene que la explotación de recursos naturales en el área requiere respetar sus derechos soberanos, mientras que Reino Unido administra las islas y sostiene una posición contraria al reclamo argentino.
Argentina también avanza contra las petroleras
En paralelo con la vía internacional, el Gobierno argentino adoptó medidas administrativas y judiciales dirigidas contra empresas vinculadas con las operaciones hidrocarburíferas en el área.
La estrategia oficial combina así acciones diplomáticas, legales y administrativas para intentar frenar el avance de proyectos petroleros alrededor de las Malvinas.
El caso de Sea Lion se convirtió en el principal foco de la nueva disputa. El proyecto es desarrollado por Navitas Petroleum junto con Rockhopper Exploration y tiene previsto avanzar hacia la producción de petróleo en los próximos años.
La convocatoria de Plaza marca ahora un nuevo intercambio diplomático entre Buenos Aires y Londres, luego de que la administración de Milei decidiera llevar la controversia por los hidrocarburos al ámbito del derecho internacional.
