Los anuncios del Presidente sobre las Islas generaron posiciones enfrentadas entre los excombatientes. Mientras algunos valoraron las sanciones a empresas y el refuerzo de la presencia militar en el Atlántico Sur, otros cuestionaron el alineamiento con Estados Unidos y acusaron al Gobierno de utilizar la causa Malvinas con fines políticos.
El discurso de Javier Milei por Malvinas generó reacciones cruzadas entre los veteranos de la guerra. Las medidas anunciadas por el Presidente —sanciones contra empresas que exploten recursos en las Islas y el refuerzo de la presencia militar argentina en el Atlántico Sur— fueron recibidas con respaldo por algunos sectores, pero también con fuertes cuestionamientos por otros excombatientes.
La posición más dura fue expresada por el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata (CECIM), históricamente crítico del Gobierno libertario. La entidad calificó el mensaje presidencial como una muestra de “hipocresía” y sostuvo que Milei recurre a la causa Malvinas en un contexto de dificultades para su gestión.
El CECIM cuestionó especialmente el vínculo del Presidente con Estados Unidos y recordó sus elogios hacia Margaret Thatcher, la presencia de Boris Johnson en la Casa Rosada y el acercamiento a autoridades militares estadounidenses. En ese marco, planteó dudas sobre las verdaderas intenciones detrás de los anuncios y advirtió sobre los intereses geopolíticos en el Atlántico Sur.
En la misma línea se expresó el excombatiente Daniel Guzmán, quien sostuvo que Milei utiliza la presión de Donald Trump sobre el Reino Unido como una herramienta para intentar avanzar sobre la cuestión Malvinas. Guzmán cuestionó que el Gobierno interprete las declaraciones del mandatario estadounidense como un respaldo a la posición argentina y advirtió sobre los riesgos de confundir intereses de Washington con una victoria diplomática nacional.
También fue crítico el diputado nacional y veterano Aldo Leiva (Unión por la Patria), quien aseguró que no le cree “nada” al Presidente y puso el foco en el alineamiento con Estados Unidos. “¿Ustedes realmente creen que Estados Unidos nos va a ayudar a recuperar nuestras Islas Malvinas sin pedir nada a cambio? Yo no”, planteó.
Leiva advirtió que en el Atlántico Sur existen intereses “geopolíticos, militares y económicos” y reclamó que la soberanía no sea utilizada como herramienta electoral. Incluso comparó el discurso de Milei con el de Leopoldo Galtieri durante la guerra de 1982: “Presidente, le faltó decir ‘si quieren venir, que vengan’”. Y cerró: “Con Malvinas no se juega”.
Del otro lado, el veterano y analista Guillermo Lafferriere respaldó los anuncios y los interpretó dentro de la disputa estratégica entre Estados Unidos y China. Según su análisis, el control del Atlántico Sur adquiere una importancia creciente en ese escenario y la Argentina necesita fortalecer su capacidad militar.
“Hoy la Argentina tiene una Armada que es una guardia costera de un país africano”, sostuvo Lafferriere, quien consideró necesario reforzar las Fuerzas Armadas. También destacó que el Gobierno de Milei comprende, a su entender, que el respaldo diplomático de otros países en organismos internacionales no alcanza para modificar la situación de las Islas.
Una tercera posición surgió desde la Federación de Veteranos de Guerra “2 de Abril”, que respaldó la defensa de la soberanía pero buscó despegarla de cualquier gobierno. La organización sostuvo que Malvinas debe mantenerse como una política de Estado “central, permanente e irrenunciable” y acompañó el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
La entidad reclamó, además, endurecer las sanciones contra empresas, buques y organismos extranjeros que exploten recursos pesqueros o hidrocarburíferos en aguas argentinas y pidió que los combatientes de 1982 sean incorporados al debate parlamentario sobre estas iniciativas.
Mientras tanto, Oscar Eguía, presidente del Centro de Excombatientes de Paraná, adoptó una posición favorable al mensaje presidencial. Consideró que el discurso fue “pro Malvinas”, “bueno” y “oportuno”, aunque planteó una condición: que los anuncios realizados por Milei se traduzcan efectivamente en medidas concretas.
Así, los anuncios presidenciales no lograron una respuesta unificada entre los veteranos. El punto de coincidencia es la reivindicación de la soberanía argentina sobre las Islas, pero las diferencias aparecen al momento de evaluar la estrategia de Milei, su vínculo con Estados Unidos y el uso político de una causa que, para buena parte de los excombatientes, debería mantenerse por encima de las coyunturas electorales.
