El ciclo CineEdad reunió a vecinos en La Trapalanda para reflexionar sobre el envejecimiento, los prejuicios y las relaciones entre generaciones.
El Teatrino de La Trapalanda, en Río Cuarto, fue escenario de una nueva edición de CineEdad, un ciclo organizado por ILLIA Río Cuarto que propone utilizar el cine como punto de partida para generar espacios de diálogo y reflexión sobre las distintas maneras de transitar el envejecimiento.
En esta oportunidad, la película elegida fue El Pasante de Moda, cuya proyección permitió abrir un debate en torno a las representaciones sociales de las personas mayores y los prejuicios asociados a la edad.
La actividad contó con la participación del Programa Adultos Mayores de Santa Catalina. Su coordinadora, Cecilia Thuar, estuvo a cargo de moderar el intercambio posterior a la película, desde su experiencia profesional y su perspectiva vinculada con la Gerontopsicomotricidad.
Una mirada sobre las personas mayores
A partir de la película, el encuentro puso el foco en la necesidad de revisar las formas en que la sociedad observa y piensa a las personas mayores. La propuesta buscó cuestionar aquellas miradas que vinculan el envejecimiento exclusivamente con limitaciones o pérdida de capacidades.
Durante el debate se destacó la importancia de reconocer a las personas mayores como sujetos activos, con deseos, proyectos, vínculos y posibilidades que no están determinados únicamente por su edad.
En ese sentido, CineEdad planteó al cine como una herramienta para generar preguntas y promover nuevas perspectivas sobre una etapa de la vida que atraviesa a toda la sociedad.
La propuesta también permitió abordar la importancia de derribar prejuicios y construir representaciones más amplias del envejecimiento, contemplando las diferentes experiencias, historias y trayectorias de cada persona.
El valor de los encuentros intergeneracionales
Otro de los aspectos destacados durante la actividad fue la necesidad de promover encuentros intergeneracionales que permitan compartir experiencias y favorecer una mirada más amplia sobre el paso del tiempo.
Desde esta perspectiva, envejecer no implica dejar de participar, proyectar o construir nuevos vínculos. Las personas mayores continúan desarrollando intereses, deseos y proyectos propios, más allá de las representaciones sociales asociadas a la edad.
El ciclo CineEdad busca justamente generar estos espacios de encuentro a partir de distintas películas, para que las historias proyectadas puedan convertirse en disparadores de conversaciones sobre el envejecimiento y las relaciones entre generaciones.
La jornada en La Trapalanda se sumó así a una propuesta que busca poner en discusión los prejuicios vinculados con la edad y promover una concepción del envejecimiento centrada en las personas, sus historias y sus posibilidades.
La iniciativa parte de una premisa: la edad no determina el valor de una vida. Cada persona continúa siendo historia, deseo, vínculo y movimiento en las distintas etapas de su recorrido.


