Según el Centro de Almaceneros, el IPC de julio fue del 2,05% y acumuló una suba del 19,3% en lo que va del año. La inflación interanual llegó al 33,8%. El informe también registró una caída de las ventas y un fuerte deterioro en la situación alimentaria de los hogares.
La inflación de julio en Córdoba fue del 2,05%, según el relevamiento del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), dependiente del Centro de Almaceneros. Con este resultado, el aumento de precios acumuló un 19,3% durante los primeros siete meses de 2026 y alcanzó el 33,8% en la comparación interanual.
El informe también puso el foco sobre el costo de las canastas básicas. Una familia tipo de cuatro integrantes necesitó $1.997.833 durante julio para no caer por debajo de la línea de pobreza, mientras que requirió $1.090.624 para cubrir la canasta básica alimentaria y evitar la indigencia.
La CBA registró además un incremento interanual del 37,3%, por encima de la inflación general medida por el instituto.
Caen las ventas y crece la fragilidad de los hogares
El relevamiento incorporó este mes nuevos indicadores sobre la situación económica y social de las familias y de los comercios de proximidad. Entre ellos, registró una caída del 8,3% interanual en las ventas de los comercios de cercanía.
El escenario también genera preocupación entre los comerciantes: el 12,5% considera que su negocio será insostenible durante los próximos seis meses si se mantienen los actuales niveles de consumo.
En los hogares, el informe relevó un deterioro significativo en la alimentación. El 76,1% de las familias consultadas aseguró que su situación alimentaria empeoró respecto del año anterior, mientras que el 57,1% no logró cubrir satisfactoriamente la canasta básica alimentaria durante julio.
La situación también alcanzó a los menores: en el 27,8% de los hogares con niños o adolescentes, algún integrante tuvo que reducir su consumo de alimentos por falta de dinero. Entre los adultos, el 38,3% declaró haber reducido su propia porción para priorizar a otros miembros de la familia.
El endeudamiento aparece como otra de las consecuencias del escenario. Según el IETSE, el 88,5% de las familias debió financiar la compra de alimentos durante el último mes, principalmente mediante compras al fiado o con tarjeta de crédito.
A su vez, el 92% de los hogares señaló que, ante una eventual pérdida de ingresos, podría sostener sus gastos durante menos de un mes. En el 58% de los casos, ese margen sería inferior a una semana.
Desde el IETSE definieron el escenario como una etapa de estabilización macroeconómica acompañada por una elevada fragilidad de las economías familiares. El diagnóstico apunta a que la desaceleración de la inflación todavía no se traduce en una recuperación del consumo ni en un alivio significativo para los hogares.


