Las principales consultoras proyectan una variación de entre 1,9% y 2,1% para el IPC. El turismo, las vacaciones de invierno y algunos alimentos aparecen entre los factores que presionaron sobre los precios.
La inflación podría interrumpir en julio el sendero descendente que había logrado consolidarse durante los últimos meses. Luego de que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) cerrara junio en 1,9%, las principales consultoras privadas estiman para el séptimo mes del año una variación de entre 1,9% y 2,1%, con la posibilidad de que el indicador vuelva a ubicarse por encima del 2%.
El dato oficial será difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) el próximo 13 de agosto. Hasta entonces, las proyecciones privadas anticipan un escenario de relativa estabilidad, aunque con algunos factores que podrían provocar un leve rebote en la inflación mensual.
El Gobierno de Javier Milei viene atravesando desde abril un proceso de desaceleración de los precios. Después del 3,4% registrado en marzo, el IPC bajó al 2,6% en abril, al 2,1% en mayo y finalmente al 1,9% en junio. El último registro por debajo del 2% había sido en agosto de 2025.
La expectativa oficial es que la tendencia continúe durante el segundo semestre, aunque las mediciones correspondientes a julio muestran que la convergencia hacia niveles más bajos no será necesariamente lineal.
Vacaciones y Mundial, entre los factores de presión
Una de las principales explicaciones para el posible rebote de julio aparece en los componentes estacionales. Las vacaciones de invierno generaron una mayor presión sobre los servicios vinculados al turismo, mientras que el Mundial 2026 también tuvo impacto sobre determinados precios, especialmente en el transporte aéreo.
La consultora C&T proyectó una inflación similar a la de junio y señaló que los componentes núcleo y estacionales tuvieron un comportamiento algo más elevado, mientras que los precios regulados se mantuvieron relativamente moderados.
Dentro de los alimentos y bebidas, el relevamiento registró una variación cercana al 1,6%, por debajo del mes anterior. La baja de algunos productos, particularmente las frutas, contribuyó a moderar el resultado del rubro.
También hubo movimientos diferenciados en otros sectores. La indumentaria mostró una baja asociada al inicio de las liquidaciones de temporada, mientras que los artículos de tocador y el aumento de los cigarrillos tuvieron incidencia sobre el capítulo de bienes y servicios varios.
Las consultoras proyectan un escenario dividido
EcoGo aparece entre las consultoras que anticipan un mayor incremento del IPC. Su estimación ubica la inflación de julio en torno al 2,1%, lo que implicaría un aumento de 0,2 puntos porcentuales respecto del dato de junio y marcaría el regreso del índice por encima de la barrera del 2%.
El relevamiento de esta consultora mostró que los alimentos consumidos dentro del hogar registraron una suba cercana al 0,5% durante la cuarta semana del mes. Con ese comportamiento, la inflación de los alimentos dentro del hogar se ubicó en torno al 2%, mientras que al incorporar los consumidos fuera del hogar el aumento estimado para el rubro alcanzó el 1,8%.
La Fundación Libertad y Progreso también proyectó un leve rebote y vinculó parte del comportamiento con la estacionalidad de las vacaciones y la evolución de los alimentos y bebidas no alcohólicas. Sin embargo, la entidad considera que se trataría de un movimiento transitorio y que la inflación podría retomar posteriormente su trayectoria descendente.
En el extremo más favorable aparece Equilibra, que estimó una inflación de 1,8% para julio. Según su medición, la fuerte desaceleración de los precios estacionales, principalmente por las liquidaciones de ropa, habría compensado la aceleración observada en algunos alimentos.
El mercado tendrá otra referencia esta semana
Más allá de las estimaciones privadas, el próximo dato relevante será el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que publica el Banco Central. El informe se conocerá el jueves 6 de agosto y permitirá observar cómo evolucionaron las previsiones del mercado una vez finalizado julio.
La cifra oficial llegará una semana después. El 13 de agosto, el INDEC dará a conocer el IPC correspondiente al séptimo mes del año y determinará si la inflación logró mantenerse por debajo del 2% o si, por el contrario, registró un leve rebote.
Por ahora, las proyecciones coinciden en un punto: después de tres meses consecutivos de desaceleración, julio podría marcar una pausa en la baja de la inflación. La magnitud de ese movimiento será clave para evaluar si se trata de un desvío puntual provocado por factores estacionales o del comienzo de un cambio en la tendencia que el Gobierno busca consolidar durante la segunda mitad del año.


