Un estudio basado en imágenes satelitales reveló que, aunque la provincia registra un bajo porcentaje de cambios hacia áreas productivas tras los incendios, el fuego provoca daños permanentes en los ambientes naturales y favorece el avance de especies invasoras.
Córdoba figura entre las provincias argentinas más afectadas por los incendios forestales durante las últimas dos décadas. Un relevamiento realizado a partir del análisis de imágenes satelitales determinó que entre 2004 y 2014 se quemaron 874 mil hectáreas en el territorio provincial, dejando consecuencias que aún se observan en los ecosistemas.
El estudio, elaborado por el medio Ruido.org junto al técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Nicolás Mari, analizó la evolución de las áreas incendiadas hasta 2024 para determinar qué ocurrió con esos territorios en el mediano y largo plazo.
En el caso de Córdoba, el informe señala que el 3,5% de la vegetación natural afectada por el fuego terminó transformándose en suelos productivos, un porcentaje considerablemente menor al registrado en provincias del norte argentino, donde los incendios suelen estar asociados al avance de la frontera agropecuaria.
Sin embargo, los especialistas advierten que ese dato no implica que el impacto ambiental sea menor.
«Que no haya cambio no significa que no haya daño. El fuego siempre va a dejar un impacto», explicó Mari. Según detalló, uno de los efectos más frecuentes es la degradación de los ecosistemas: un bosque puede convertirse en un arbustal o, aunque continúe siendo bosque, perder las condiciones necesarias para albergar determinadas especies de flora y fauna.
Más de la mitad de la superficie mantuvo su cobertura natural
El informe indica que aproximadamente la mitad de las 874 mil hectáreas incendiadas en Córdoba conservaron el mismo tipo de vegetación tras el paso del fuego. No obstante, el 13,7% evolucionó hacia otro tipo de paisaje natural, un proceso que representa una pérdida de biodiversidad y modificaciones en el funcionamiento de los ecosistemas.
Los investigadores remarcan que estos cambios afectan servicios ambientales fundamentales, como la captura de dióxido de carbono —uno de los principales gases responsables del cambio climático— y la regulación del ciclo hídrico.
Además, el estudio advierte que en Córdoba los incendios favorecen el reemplazo de especies nativas por especies invasoras, fenómeno que dificulta la recuperación de los ambientes serranos y modifica la composición natural de los ecosistemas.
El panorama nacional
A nivel nacional, el análisis determinó que entre 2004 y 2014 se incendiaron 21 millones de hectáreas. De ese total, tres millones de hectáreas de cobertura natural fueron convertidas posteriormente en tierras destinadas a actividades agrícolas, ganaderas o forestales, equivalente al 13,9% de toda la superficie quemada.
Las provincias con mayor transformación de áreas naturales hacia usos productivos fueron Santiago del Estero, Salta, Chaco y Formosa, donde el fuego aparece como una herramienta complementaria en los procesos de cambio de uso del suelo.
Los especialistas aclaran, no obstante, que la mayoría de las superficies incendiadas en el país no terminó convirtiéndose en áreas productivas, por lo que descartan que todos los incendios respondan exclusivamente a ese objetivo.
En Córdoba, el principal desafío continúa siendo la conservación de los ecosistemas serranos, donde el fuego, aun sin derivar en cambios de uso del suelo, deja secuelas que pueden persistir durante décadas y comprometer la biodiversidad, la disponibilidad de agua y otros servicios ambientales esenciales.


