Un informe de la OCDE ubicó al país por debajo de Brasil, México, Chile y Colombia en el ingreso de capitales. Pese a los incentivos del RIGI, especialistas advierten dificultades para atraer inversiones productivas de largo plazo.
Argentina quedó en el último lugar del ranking regional de Inversión Extranjera Directa (IED), según datos difundidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El informe reveló que el país recibió apenas US$ 3.134 millones en inversiones, muy por debajo de otras economías de América Latina como Brasil, México, Chile y Colombia.
El dato fue difundido este martes 26 de mayo y volvió a encender el debate sobre las dificultades que enfrenta la economía argentina para atraer capitales del exterior, incluso en un contexto donde el Gobierno nacional impulsa beneficios fiscales y aduaneros a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
De acuerdo al relevamiento de la OCDE, Brasil encabezó la lista con US$ 76.877 millones en inversión extranjera directa, seguido por México con US$ 40.871 millones.
Más atrás se ubicaron Chile con US$ 13.152 millones, Colombia con US$ 11.462 millones y Costa Rica con US$ 5.733 millones. Argentina quedó última entre los países comparados, con un ingreso considerablemente menor de capitales internacionales.
Cuestionamientos al impacto del RIGI
Desde el espacio Misión Productiva señalaron que los números reflejan los desafíos estructurales que enfrenta el país para consolidarse como un destino atractivo para inversiones productivas.
“El dato resulta especialmente significativo porque ocurre en un contexto donde el Gobierno impulsó un fuerte esquema de incentivos a grandes inversiones mediante el RIGI”, indicaron desde la entidad.
Sin embargo, remarcaron que las inversiones vinculadas principalmente a recursos naturales y energía “no alcanzan para generar un proceso amplio de atracción de capitales”.
Entre los factores que, según Misión Productiva, explican la baja inversión extranjera en Argentina aparecen la caída del consumo interno, la paralización de la obra pública, la falta de crédito productivo, la incertidumbre macroeconómica y el deterioro de la competitividad.
También advirtieron sobre la debilidad del entramado pyme y la retracción de sectores intensivos en empleo.
El análisis de Fundación Capital
La consultora Fundación Capital coincidió en que hubo mejoras en algunos fundamentos económicos, aunque sostuvo que todavía persisten limitaciones importantes para las empresas.
Entre los puntos mencionados aparecen las restricciones cambiarias, la baja productividad y la necesidad de reducir el denominado “costo argentino”.
Además, el informe advirtió que las elecciones presidenciales de 2027 podrían generar un escenario de cautela entre inversores internacionales, bajo una lógica de “wait and see” frente a la continuidad del actual modelo económico.
Pese a eso, la consultora se mostró optimista respecto al crecimiento de inversiones en sectores energéticos y mineros, especialmente vinculados al litio, el uranio y las energías renovables.
Qué propone el “Súper RIGI”
En paralelo, el Gobierno nacional ya envió al Congreso el proyecto para implementar el denominado “Súper RIGI”, un esquema destinado a inversiones superiores a los US$ 1.000 millones.
La iniciativa contempla beneficios tributarios y aduaneros, entre ellos una alícuota reducida del 15% en el Impuesto a las Ganancias, ventajas para amortización de inversiones y menores cargas sobre dividendos y utilidades.
Según había explicado el ministro de Economía, Luis Caputo, el objetivo es atraer proyectos vinculados a la fabricación de baterías de litio, autos eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas y el desarrollo de la cadena de valor del uranio.


