La nueva cápita fijada por el Gobierno nacional impacta en el sistema de atención y genera preocupación entre profesionales de la salud.
El Gobierno nacional implementó un recorte en el sistema de pagos del PAMI que establece una cápita de $2.100 por afiliado para médicos de cabecera, lo que podría afectar la calidad y disponibilidad de la atención en todo el país. La medida ya genera rechazo entre profesionales y pone en alerta al sistema sanitario.
El nuevo esquema de funcionamiento del Programa de Atención Médica Integral (PAMI) comenzó a aplicarse en medio de una creciente tensión con los prestadores de salud. Según se informó, cada médico de cabecera pasará a cobrar $2.100 por afiliado atendido, un monto que fue calificado como insuficiente por distintos referentes del sector.
Horacio Martínez, delegado del organismo en Córdoba, expresó su preocupación por la medida y advirtió sobre sus posibles consecuencias. “Los importes son tan indignos que dan gracia”, señaló, al tiempo que alertó sobre un deterioro en la prestación de los servicios.
Impacto en la atención médica
Desde el sector advierten que la reducción en los honorarios podría generar un efecto en cadena en todo el sistema. La menor remuneración podría derivar en que profesionales dejen de trabajar con PAMI, reduciendo la oferta de atención para jubilados y pensionados.
En ciudades del sur de Córdoba, como Río Cuarto y Villa María, donde una parte importante de la población depende de esta cobertura, la medida genera especial preocupación. La posible disminución de médicos disponibles podría traducirse en mayores tiempos de espera y dificultades para acceder a turnos.
Martínez remarcó que “esto va a traer problemas, seguramente”, y dejó abierta la posibilidad de una salida de prestadores del sistema si no se revisan los valores establecidos.
Un sistema bajo presión
El PAMI ya venía atravesando dificultades en la gestión de prestaciones médicas, con demoras y reclamos por parte de afiliados. Este nuevo esquema, en lugar de aliviar la situación, podría profundizar el “cuello de botella” que afecta al organismo.
Distintas entidades médicas vienen planteando la necesidad de actualizar los honorarios en función de la inflación y los costos operativos, algo que no se vería reflejado en la nueva cápita.
Mientras tanto, crece la incertidumbre entre los afiliados, que temen por la continuidad de su atención médica habitual. En el sur cordobés, donde el sistema público y privado ya funciona con limitaciones, cualquier cambio en PAMI tiene impacto directo en la comunidad.


