Un informe del Consejo Económico y Social de Río Cuarto señala que los aumentos en naftas y gasoil impactan en toda la cadena de precios, desde el transporte hasta los alimentos, con efectos más marcados en economías regionales.

El incremento en los precios de los combustibles comienza a mostrar efectos que van más allá del surtidor. Según un informe del Consejo Económico y Social de Río Cuarto, el encarecimiento del gasoil y las naftas funciona como un “impuesto invisible” que se traslada a toda la economía local.

El estudio advierte que uno de los principales impactos se da en el sistema logístico. En el transporte de cargas, el combustible representa cerca del 40% de los costos operativos de un camión, por lo que cada suba se traslada de manera casi inmediata al precio de los fletes. Este efecto, señalan, termina repercutiendo en toda la cadena de comercialización.

Ese traslado impacta directamente en los precios finales. De acuerdo al informe, por cada aumento del 10% en combustibles, los productos de la canasta básica pueden registrar subas de entre 1,5% y 2,5% únicamente por el componente logístico, considerando que gran parte de los bienes que se consumen en la ciudad recorren largas distancias por vía terrestre.

El documento también pone el foco en la estructura productiva local. En una economía como la de Río Cuarto, fuertemente vinculada al agro, el encarecimiento del gasoil eleva los costos de siembra y cosecha. Esto presiona sobre los márgenes de rentabilidad del sector primario y, de forma indirecta, termina incidiendo en los precios de los alimentos.

Desde el Consejo advierten que este fenómeno genera un efecto cascada difícil de contener, ya que combina aumentos en costos productivos, logísticos y comerciales. En ese marco, el informe plantea que el seguimiento de los precios de los combustibles resulta clave para anticipar movimientos inflacionarios en la economía regional.

El informe completo:

¡Viralizalo!