En un contexto económico complejo, el Banco de Alimentos de Río Cuarto enfrenta un escenario desafiante: menos donaciones de empresas y una demanda sostenida de asistencia para alrededor de 60 organizaciones sociales.

Así lo explicó Andrea Chiesa, referente de la institución, quien detalló que actualmente trabajan con unas 60 organizaciones que retiran alimentos de manera regular los días martes y jueves. Sin embargo, advirtió que la cantidad de mercadería disponible disminuyó en comparación con años anteriores.

Chiesa señaló a CBAHOY que la principal dificultad radica en la caída de donaciones por parte del sector privado.
“Las empresas están trabajando con menos márgenes, achican la producción y ya no hay tanto alimento disponible para donar”, explicó.

Además, indicó que en algunos casos los productos llegan con fechas de vencimiento muy cercanas, lo que dificulta su distribución en tiempo y forma.

Ante este panorama, el Banco de Alimentos debió reinventarse y generar nuevas estrategias para sostener su funcionamiento. Entre ellas, la realización de eventos a beneficio y la implementación de cursos y talleres en la sede de la fundación.

Capacitación para sostener la ayuda

Una de las iniciativas más recientes es la puesta en marcha de la “Casa de la Fundación”, donde se dictan cursos de cocina, peluquería y oficios para todas las edades. Parte de lo recaudado se destina a la compra de alimentos.

“Hoy esos caminos alternativos representan cerca del 50% de lo que estamos entregando”, explicó Chiesa, evidenciando el cambio en el modelo de sostenimiento.

A pesar de las dificultades, la organización continúa asistiendo a las mismas entidades, aunque con una reducción en la cantidad de alimentos entregados en cada bolsón.

Convocatoria a la comunidad

Desde la institución invitan a la comunidad a colaborar de distintas maneras: a través de donaciones, participando en los cursos o sumándose como voluntarios.

También anunciaron que comenzarán a realizar “bondolazos” en supermercados, una campaña mensual de recolección de alimentos en puntos de venta.

Quienes deseen colaborar o recibir asistencia pueden acercarse a la sede ubicada en calle Ituzaingó 822 o contactarse a través de redes sociales.

Finalmente, Chiesa remarcó que el Banco de Alimentos mantiene abiertas sus puertas para nuevas organizaciones sociales que necesiten ayuda, previo relevamiento del equipo técnico.

En un contexto donde “el alimento está cada vez más caro”, la red solidaria busca sostener su tarea y seguir llegando a quienes más lo necesitan en la ciudad.

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