Un informe reveló que los ingresos del trabajo en aplicaciones apenas alcanzan para cubrir una canasta individual y que el esfuerzo crece de forma significativa cuando se trata de mantener un hogar de cuatro integrantes. Los costos de combustible, mantenimiento y la falta de estabilidad profundizan la presión sobre los trabajadores.

El trabajo a través de aplicaciones de delivery se consolidó como una alternativa de ingresos para miles de personas, aunque alcanzar un nivel económico suficiente requiere cada vez más cantidad de entregas. Entre los pagos variables por pedido y los gastos que debe afrontar cada repartidor —como combustible, mantenimiento del vehículo y telefonía—, la actividad exige jornadas extensas para cubrir incluso las necesidades básicas.

Un informe de la Fundación Encuentro reveló que, durante marzo de 2026, un repartidor necesitó completar 453 pedidos para alcanzar la Canasta Básica Total de un hogar compuesto por cuatro integrantes. El cálculo tomó como referencia un ingreso promedio de $3.165,20 por entrega, sin contemplar las propinas.

Aunque el número se mantuvo prácticamente estable respecto de la última medición —en diciembre se habían requerido 454 viajes—, el dato refleja una presión creciente sobre los trabajadores. Para cubrir una canasta individual fueron necesarias 147 entregas, mientras que la canasta alimentaria demandó 67 pedidos.

La situación también se trasladó a otros gastos vinculados a la vida cotidiana. Según el mismo relevamiento, un alquiler promedio requirió el equivalente a 250 viajes, mientras que un monoambiente en la Ciudad de Buenos Aires representó unos 177 pedidos.

El indicador muestra que la evolución del ingreso depende en buena medida de la plataforma utilizada. Mientras algunas aplicaciones mantuvieron congelado el valor promedio por viaje durante varios meses, otras realizaron actualizaciones que permitieron moderar el impacto de la inflación sobre la cantidad de pedidos necesarios.

De todos modos, el cálculo representa un ingreso bruto y no contempla los costos operativos que recaen sobre el trabajador. Combustible, reparaciones, seguro, desgaste del vehículo y otros gastos reducen el ingreso efectivo y elevan la cantidad real de entregas necesarias para sostener la actividad.

Un modelo laboral bajo discusión

La expansión del delivery también se encuentra atravesada por una discusión sobre el vínculo laboral entre plataformas y repartidores. Empresas como Rappi y PedidosYa consideran a los trabajadores independientes, por lo que no reconocen beneficios tradicionales como vacaciones, aguinaldo, aportes jubilatorios o indemnización.

Sin embargo, distintas resoluciones judiciales y actuaciones administrativas pusieron en debate ese esquema. El Ministerio de Trabajo bonaerense consideró que las plataformas ejercen un nivel de organización y control sobre la actividad que podría acercarlas a una relación laboral formal.

La discusión gira en torno a quién define las condiciones de trabajo, establece los pagos y organiza la prestación del servicio, además de quién debe asumir los costos asociados a la seguridad social y la protección frente a accidentes.

Mientras tanto, para miles de trabajadores la actividad continúa funcionando como una salida rápida frente a las dificultades del mercado laboral, aunque con ingresos variables y sin una estructura de protección similar a la del empleo registrado.

Más informalidad y menos estabilidad

El crecimiento del trabajo mediante aplicaciones ocurre en un contexto marcado por dificultades para acceder a empleos formales. La combinación entre desocupación, subocupación e informalidad empuja a más personas hacia actividades con ingresos inmediatos, pero con menor previsibilidad.

En ese escenario, el delivery aparece como una herramienta para generar recursos, aunque trasladando buena parte de los costos y riesgos al trabajador. La necesidad de realizar cientos de entregas mensuales para sostener un hogar refleja las tensiones de un modelo laboral que gana presencia mientras la estabilidad económica sigue siendo uno de sus principales desafíos.

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