Javier Milei alcanzó los 1.000 días de gestión al frente del Gobierno nacional, una etapa marcada por un fuerte cambio en la orientación económica, reformas y desregulaciones, pero también por conflictos políticos, cuestionamientos judiciales y tensiones dentro de su propio espacio.

El mandatario asumió el 10 de diciembre de 2023 y, desde entonces, modificó parte de su equipo de gobierno. Según un informe de Noticias Argentinas, durante este período hubo cuatro jefes de Gabinete, dos ministros de Salud y dos de Justicia, además de cambios en el área política.

Entre las principales medidas de la gestión se encuentran el DNU 70/2023, que avanzó sobre distintas regulaciones económicas y administrativas, y la denominada Ley Bases, aprobada por el Congreso después de sucesivas modificaciones para reunir los apoyos necesarios.

Reformas y límites legislativos

El Gobierno también consiguió avanzar con una reforma laboral, aunque el proyecto tuvo modificaciones durante su tratamiento parlamentario. En otros temas, como la reforma electoral y la designación de jueces para la Corte Suprema, la administración de Milei encontró mayores dificultades para reunir consensos.

La gestión también enfrentó conflictos vinculados con el financiamiento de la educación pública y del Hospital Garrahan. Tras movilizaciones y la aprobación de leyes específicas por parte del Congreso, el Ejecutivo intentó vetarlas, pero ambas cámaras insistieron con su sanción. La asignación y ejecución de esos recursos se convirtió luego en otro punto de disputa entre el Gobierno y el Congreso.

En el frente judicial, uno de los episodios de mayor impacto político fue el denominado caso $LIBRA, luego de que Milei difundiera la criptomoneda en redes sociales y esta sufriera posteriormente una fuerte caída. El episodio quedó bajo investigación judicial.

Las causas que tensionan al oficialismo

A ese expediente se sumó la investigación sobre presuntas irregularidades en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), a partir de acusaciones realizadas por su entonces titular, Diego Spagnuolo. La Justicia analiza denuncias relacionadas con presuntos pedidos de coimas, sobreprecios y contrataciones de medicamentos e insumos.

También quedaron bajo la lupa judicial otros dirigentes vinculados con La Libertad Avanza, entre ellos José Luis Espert y Manuel Adorni, aunque se trata de expedientes y acusaciones de distinta naturaleza y estado procesal.

En paralelo, el esquema de poder dentro del oficialismo fue modificándose. El informe de Noticias Argentinas señala un fortalecimiento de la influencia de Karina Milei frente a otros sectores del espacio, entre ellos el vinculado con Santiago Caputo. Esa disputa también atravesó la definición de candidaturas y la construcción electoral de La Libertad Avanza.

La economía, entre la estabilización y las deudas

Los 1.000 días también abren un balance económico con diagnósticos diferentes. Miguel Kiguel destacó como principal logro la transformación de una economía que describió como disfuncional hacia un esquema con mayor estabilidad, apertura y competencia. Como desafíos mencionó la infraestructura, el acceso al financiamiento y la necesidad de que la mejora alcance a más sectores.

Agustín Etchebarne valoró el equilibrio fiscal, la reducción de la inflación y las desregulaciones, y sostuvo que el desafío es convertir la estabilización en mayor crecimiento, inversión y empleo privado formal. En una línea diferente, Lorenzo Sigaut Gravina señaló que la mejora macroeconómica convive con dificultades en salarios, empleo y capacidad de consumo.

Martín Kalos, por su parte, consideró que la estabilización nominal constituye uno de los principales avances, pero advirtió sobre la necesidad de incorporar políticas productivas, industriales y de desarrollo para evitar una economía sostenida por pocos sectores ganadores.

El rumbo político hacia 2027

En el plano político, el oficialismo ya trabaja sobre el escenario de las elecciones de 2027. La estrategia incluye conversaciones con gobernadores, sectores del PRO y dirigentes del radicalismo, con el objetivo de ampliar la base electoral de La Libertad Avanza.

El vínculo con Estados Unidos también aparece como uno de los ejes de la política exterior del Gobierno. La administración de Milei profundizó su alineamiento con Washington y busca consolidar ese vínculo como parte de su estrategia económica y geopolítica.

Así, el balance de los 1.000 días combina una transformación profunda de la política económica con conflictos institucionales, disputas internas y causas judiciales todavía abiertas. El principal interrogante hacia adelante será si el Gobierno logra convertir sus avances macroeconómicos y su construcción política en una base suficiente para sostener el proyecto libertario más allá de 2027.

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