El fuerte aumento del turismo emisivo y la caída de los arribos de extranjeros profundizaron el rojo de la balanza turística. Según datos del INDEC y estimaciones privadas, el desequilibrio en divisas casi se duplicó en un año y volvió a ubicar al turismo como uno de los principales factores de presión sobre el frente externo.
El turismo volvió a ocupar un lugar central en la dinámica macroeconómica durante 2025, impulsado por un marcado crecimiento de los viajes de argentinos al exterior y una contracción en el ingreso de turistas extranjeros. De acuerdo con datos oficiales, 11,9 millones de residentes salieron del país a lo largo del año, lo que representó un aumento interanual del 43,1%, mientras que los arribos de visitantes no residentes descendieron 14,3%, hasta ubicarse en 5,3 millones de personas.
El resultado de esta dinámica fue un saldo turístico negativo de 6,6 millones de personas, casi tres veces superior al registrado en 2024. En diciembre, la balanza ya mostraba un rojo de 3,9 millones de personas, lo que anticipaba el deterioro que se consolidó en el acumulado anual.
El impacto no se limitó al movimiento de viajeros, sino que también se reflejó en el flujo de divisas. Un informe del Centro de Política Económica (CEPEC) indicó que el gasto de los turistas extranjeros creció apenas un 3% interanual y alcanzó los u$s3.110 millones en 2025. En sentido contrario, el gasto de los argentinos en el exterior se expandió 39,2% y llegó a los u$s7.164 millones. De esta manera, el déficit de la balanza turística pasó de u$s2.125 millones en 2024 a u$s4.054 millones en 2025, un incremento del 90,7%.
El comportamiento del turismo emisivo también mostró cambios en la composición del gasto. El peso del alojamiento se redujo del 33,5% al 27,5% del total, mientras que las compras en el exterior y los paquetes turísticos ganaron participación, al representar cada uno el 17,6%. Este patrón fue consistente con un escenario de tipo de cambio relativamente apreciado, que abarató los viajes organizados y estimuló el consumo fuera del país.
En paralelo, el turismo receptivo continuó condicionado por la pérdida de competitividad cambiaria. Aunque durante el año se registraron picos estacionales, el flujo de visitantes extranjeros no logró sostener una recuperación sostenida y terminó mostrando una caída en términos reales, con impacto directo sobre el ingreso de divisas al país.
Desde el CEPEC señalaron que la evolución del sector dejó como saldo una balanza turística “significativamente más deficitaria”, en un contexto en el que la apreciación del tipo de cambio real aparece como uno de los factores centrales para explicar el comportamiento observado tanto en el turismo emisivo como en el receptivo.
En este escenario, el turismo volvió a consolidarse como una variable relevante en el frente externo, ya que el aumento de los gastos de argentinos fuera del país y la debilidad en la llegada de extranjeros reforzaron la presión sobre la cuenta corriente, en un momento en el que el Gobierno busca fortalecer el nivel de reservas del Banco Central.
Por otra parte, el INDEC informó que a partir de enero de 2026 se introducirán cambios en la difusión y periodicidad de las estadísticas del sector, luego de la finalización de un convenio de más de veinte años con la Secretaría de Turismo, que conduce Daniel Scioli. Según detallaron desde el organismo, esta modificación afectará la presentación de la información, aunque se mantendrán los principales indicadores vinculados al turismo internacional.
En ese sentido, aclararon que las estadísticas basadas en los registros de movimientos migratorios de la Dirección Nacional de Migraciones no sufrirán alteraciones. En cambio, se reformulará la operatoria de la Encuesta de Turismo Internacional (ETI) y de la Encuesta de Ocupación Hotelera (EOH), lo que implicará una reprogramación en el calendario de difusión de esos informes.


