El presidente de Estados Unidos lanzó una advertencia directa a la mandataria provisoria venezolana y dejó en claro que su gobierno evaluará cada paso del nuevo liderazgo tras la captura de Nicolás Maduro.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, redobló este domingo la presión sobre la conducción política de Venezuela al advertir que la presidenta provisoria, Delcy Rodríguez, enfrentará consecuencias severas si no avanza en el rumbo que espera Washington. “Si no hace lo correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente más alto que Nicolás Maduro”, afirmó el mandatario, en un mensaje que marca un endurecimiento del tono tras los recientes acontecimientos en el país caribeño.

Las declaraciones se producen luego de la operación militar estadounidense en Caracas, que incluyó un bombardeo puntual y la posterior extracción de Nicolás Maduro, actualmente detenido en Nueva York. En ese contexto, Trump dejó en claro que la transición política venezolana se encuentra bajo una estrecha observación y que no habrá margen para ambigüedades por parte de las nuevas autoridades.

Desde la Casa Blanca señalan que la disposición a dialogar con el gobierno provisional dependerá exclusivamente de las decisiones que adopte Rodríguez en esta etapa inicial. La estrategia estadounidense busca condicionar cualquier tipo de reconocimiento o cooperación a señales concretas de reorganización institucional y política, diferenciando a la actual conducción del ciclo encabezado por Maduro.

En la misma línea, el secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo que Estados Unidos está dispuesto a trabajar con Delcy Rodríguez y otros dirigentes venezolanos si se avanza en el sentido esperado. Según explicó, el criterio central será evaluar los hechos y no los discursos, al tiempo que remarcó que la nueva presidenta provisoria es una figura con la que, a diferencia de Maduro, aún es posible negociar.

El endurecimiento del mensaje presidencial también tuvo una proyección regional. Trump deslizó que Venezuela podría no ser el último país sometido a una intervención directa de Estados Unidos, una afirmación que reaviva el debate sobre el alcance de la política exterior estadounidense en América Latina y anticipa un escenario de alta tensión diplomática en la región.

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