El presidente de Estados Unidos vinculó su reclamo sobre Groenlandia con su frustración por no haber recibido el Premio Nobel de la Paz, cuestionó la soberanía de Dinamarca sobre la isla y advirtió con aplicar nuevos aranceles a países europeos. La escalada diplomática activó una respuesta de la Unión Europea y tuvo impacto inmediato en los mercados.

La disputa geopolítica por el control del Ártico sumó un nuevo capítulo luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresara su intención de avanzar en el control de Groenlandia y relacionara esa postura con su descontento por no haber sido distinguido con el Premio Nobel de la Paz. El mandatario envió una carta al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, en la que señaló que, tras haber sido excluido por el Comité Nobel, ya no se siente “obligado a pensar únicamente en la paz”.

En la misiva, Trump cuestionó la soberanía de Dinamarca sobre Groenlandia y reclamó un “control completo y total” del territorio, al que considera estratégico por su ubicación geográfica y su riqueza en recursos naturales. El presidente estadounidense sostuvo que Dinamarca no estaría en condiciones de proteger la isla frente a eventuales amenazas de Rusia o China y puso en duda los fundamentos jurídicos de su posesión. “No hay documentos escritos”, afirmó al referirse a los derechos daneses sobre la región.

El planteo se produjo luego de que el Premio Nobel de la Paz 2025 fuera otorgado a la dirigente opositora venezolana María Corina Machado, decisión que Trump expresó públicamente como motivo de malestar. A partir de ese contexto, el mandatario endureció su discurso y elevó el tono de la confrontación diplomática con Europa.

La tensión escaló cuando Trump advirtió que podría imponer nuevos aranceles del 10% a países aliados que se opongan a su iniciativa sobre Groenlandia. Entre los posibles afectados mencionó a Alemania, Francia y el Reino Unido. Ante ese escenario, la Unión Europea anunció la convocatoria a una cumbre de emergencia para el jueves, en la que se analizará la respuesta conjunta del bloque. Desde ámbitos comunitarios calificaron la estrategia estadounidense como una forma de “chantaje” diplomático y comercial.

El conflicto también tuvo derivaciones en el plano militar. Mientras el primer ministro de Groenlandia afirmó que no aceptarán presiones externas, el Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD) comunicó el envío de aviones a la base estadounidense de Pituffik, ubicada en la isla, bajo el argumento de que se trata de actividades “planificadas”. El movimiento fue interpretado como una señal de refuerzo de la presencia militar en una zona clave para la seguridad del hemisferio norte.

El impacto de la escalada geopolítica se reflejó rápidamente en los mercados financieros. Los inversores se volcaron a activos considerados refugio, lo que impulsó el precio de los metales preciosos. En ese contexto, la plata registró una suba del 4% y alcanzó un nuevo máximo histórico, en un escenario marcado por la incertidumbre política y las tensiones internacionales en aumento.

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