La tensión persiste en una vía clave para el comercio global, mientras se exploran nuevas instancias diplomáticas para evitar una escalada mayor.

Estados Unidos e Irán retomaron contactos diplomáticos en paralelo al bloqueo impuesto por Washington sobre puertos iraníes, en un contexto de alta tensión en el estrecho de Ormuz. La medida ya impacta en el tránsito marítimo y genera incertidumbre en los mercados energéticos, en un conflicto que lleva siete semanas.

El bloqueo alcanza a buques con destino a puertos iraníes y busca aumentar la presión sobre Teherán, que continúa exportando petróleo pese a las sanciones. En la práctica, algunas embarcaciones modificaron sus rutas, mientras crece la cautela en el comercio internacional ante posibles represalias.

Desde la Casa Blanca señalaron que los canales de diálogo siguen abiertos y que podría haber una reunión en los próximos días, aunque sin precisiones. En ese marco, Pakistán propuso albergar nuevas conversaciones para encauzar la negociación.

El estrecho de Ormuz concentra cerca de una quinta parte del petróleo mundial, por lo que cualquier alteración repercute en los precios globales. En paralelo, Donald Trump endureció su postura y advirtió sobre posibles ataques, mientras desde Irán respondieron con amenazas similares.

La tensión también se extiende a otros frentes regionales, con contactos incipientes entre Israel y Líbano, en un escenario marcado por la fragilidad y el riesgo de escalada.

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