Casi dos de cada diez adolescentes manifiestan conductas de riesgo en relación con las apuestas online. Así lo revela un estudio realizado en siete escuelas secundarias de la ciudad, que detectó que el 19% de los estudiantes evaluados presenta indicadores de riesgo o juego problemático en entornos digitales.

El trabajo, titulado “Predisposición al juego problemático en adolescentes: evidencia desde la economía experimental y conductual”, fue desarrollado por el Laboratorio de Economía Aplicada de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) y constituye una de las primeras experiencias sistemáticas en Argentina y América Latina que adapta protocolos experimentales europeos para analizar conductas económicas en adolescentes en contextos reales.

La investigación fue dirigida por el docente e investigador Juan Munt, doctor en Desarrollo Territorial, junto con la doctoranda Analía Rodríguez y la tesista Julia Mazzone. A diferencia de encuestas tradicionales basadas en opinión, el estudio observó cómo los estudiantes toman decisiones bajo incentivos y condiciones controladas, con criterios de rigor cuantitativo y comparabilidad internacional.

Brecha de género: el riesgo es siete veces mayor en varones

Uno de los datos más contundentes es la diferencia por género. El 37,2% de los varones se ubica en categoría de riesgo, frente al 5,3% de las mujeres. En términos relativos, la incidencia en varones es aproximadamente siete veces mayor.

“Este resultado no implica estigmatización, pero sí muestra que la predisposición no está distribuida de manera homogénea. Factores de socialización y dinámicas grupales podrían estar desempeñando un papel relevante”, explicó Munt.

El entorno digital pesa más que la impulsividad

El estudio evaluó variables como preferencia por recompensas inmediatas, disposición a asumir riesgos y orientación hacia consecuencias futuras.

Sin embargo, los resultados no muestran diferencias estructurales marcadas en impulsividad general entre adolescentes con y sin riesgo. Esto desplaza el foco hacia el diseño del entorno digital, caracterizado por alta exposición a estímulos permanentes y facilidad de acceso a plataformas de apuestas.

“El fenómeno parece estar más asociado al contexto que a una predisposición individual extrema”, sostuvo Munt.

Influencia del nivel educativo materno

El relevamiento también detectó que la incidencia disminuye cuando la madre posee educación superior completa. En cambio, los mayores niveles de riesgo aparecen en contextos donde existe menor claridad o menor nivel educativo en el hogar.

No obstante, los investigadores remarcan que se trata de un fenómeno transversal y complejo, que no responde a una única causa ni a un único grupo social.

Heterogeneidad entre escuelas

Aunque el promedio general es de 19 casos cada 100 estudiantes, existe dispersión significativa entre instituciones: algunas registran cerca de 9 casos cada 100, mientras que otras superan los 35.

Los investigadores aclaran que el estudio no permite afirmar que asistir a determinado tipo de institución determine el riesgo. Por razones metodológicas y éticas, se mantiene la reserva de los establecimientos participantes.

Cinco conclusiones clave

El equipo resume que:

  • El fenómeno no es marginal dentro de la población escolarizada.
  • No se explica por una generación “más impulsiva”, sino por la interacción entre vulnerabilidades leves y un entorno digital altamente estimulante.
  • Existe heterogeneidad territorial que habilita estrategias diferenciadas.
  • El problema aún no aparece consolidado como patrón estructural, lo que abre una ventana preventiva.
  • Es posible desarrollar instrumentos conductuales replicables internacionalmente para orientar políticas públicas basadas en evidencia.

El rol del Estado y las familias

El informe sugiere que el Estado puede intervenir en articulación con las familias mediante cuatro líneas de acción:

  1. Arquitectura de la elección: límites de gasto y tiempo configurados por defecto en plataformas.
  2. Regulación de estímulos: reducir la intensidad y frecuencia de incentivos dirigidos a adolescentes.
  3. Alfabetización económica y digital: fortalecer la comprensión de probabilidades, riesgo y sesgos conductuales.
  4. Intervenciones focalizadas y evaluables: medidas específicas con seguimiento de impacto.

“La etapa actual del fenómeno —significativa pero no estructural— configura una ventana de oportunidad preventiva”, advierten.

Presentación oficial y articulación institucional

El informe fue presentado en el Polo Científico y Tecnológico de la ciudad, en un acto encabezado por la rectora Marisa Rovera y el decano de Ciencias Económicas, Guillermo Mana. El trabajo se desarrolló en articulación con la Defensoría del Pueblo de Río Cuarto y bajo estándares aprobados por el Comité de Ética de la UNRC.

Desde el equipo destacaron que la investigación es un ejemplo de articulación entre universidad pública y demandas concretas de la comunidad, aportando evidencia rigurosa para abordar una problemática que ya preocupa a familias e instituciones educativas.

La próxima etapa será elaborar mapas de concentración territorial del riesgo, con el objetivo de diseñar intervenciones focalizadas y consolidar políticas públicas basadas en datos.

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