Durante el mes de septiembre en la provincia de Córdoba, el 47,25% de las familias no llegó a afrontar sus consumos corrientes. El 67,12 por ciento tuvo que recurrir a la ayuda estatal para poder comprar sus alimentos .

La canasta básica alimentaria, es decir, los ingresos que se necesitan para cubrir la comida, alcanzó los 53.171 pesos para una familia tipo. Si se tiene en cuenta la canasta básica total, es decir que incluye no solamente alimentos sino también servicios básicos, la cifra llega a los 74.556 pesos. Ese es el monto que debe reunir una familia en Córdoba para no caer debajo de la línea de la pobreza.

La situación económica es cada vez más compleja para la economía de muchas familias que no llegan a cubrir los gastos para el consumo de alimentos, recurren a la tarjeta de crédito y muchas que solamente consiguen comprar los alimentos con ayuda del Estado.

En diálogo con Córdoba Hoy, Vanesa Ruiz, titular del Centro de Almaceneros de Córdoba, dijo que “las familias recurren al efecto bisturí a la hora de comprar los alimentos”, es decir, dejan de consumir aquellos alimentos que tiene un incremento superior a la media. Consideró que esta situación es preocupante porque muchos de esos productos son alimentos indispensables para una buena nutrición.

En este marco, Vanesa Ruiz señaló que el consumo de segundas y terceras marcas ya se instaló fuertemente en la mayoría de los hogares. Indicó que ante las dificultades para afrontar los gastos las familias recurren a las segundas y terceras marcas, pero luego cuando la situación es más complicada aplican el “efecto bisturí” para dejar de comprar directamente esos productos.

También remarcó que muchas familias han incrementado el consumo de infusiones (té y mate cocido) para reemplazar la leche. Manifestó que bajó el consumo de frutas y verduras, aunque advirtió que se incrementó el consumo de papas (la que menos sufrió incrementos) y por otra parte se consume cada vez más fideos, harinas y carne de pollo.

La referente de los Almaceneros de Córdoba advirtió que se están generando cambios de hábitos en las compras. “La gente pide 300 pesos de molida, 50 pesos de verdura, es decir, que las familias van comprando y ajustando como pueden y de acuerdo al poco presupuesto que tiene”.

El informe del Departamento de Estadísticas y Tendencias del Centro de Almaceneros proyecta una inflación para el 2021 del 48,50 por ciento. Aunque todavía hay incertidumbre por el comportamiento que puedan tener los precios en los últimos meses y más aún, teniendo en cuenta que, por lo general, diciembre es un mes de incrementos.

El odisea de llegar a fin de mes

Mientras el 47,25 por ciento no llega a fin de mes, otro 33,5 por ciento alcanza a solventar sus gastos corrientes con la tarjeta de crédito. Las familias ya no se endeudan para comprar bienes, sino que lo tienen que hacer para pagar la comida o los servicios básicos.

Según el informe elaborado por el Centro de Almaceneros Autoservicios y Comerciantes Minoristas de Córdoba, solamente el 11,75 por ciento solventó los gastos corrientes con efectivo, mientras que otro 4,85 por ciento recurrió a préstamos bancarios o personales.

Ayuda del Estado para lo básico

Durante el mes de septiembre, el 67,12 por ciento de las familias tuvo que recurrir a la ayuda estatal para poder comprar sus alimentos. Sólo el 32,88 por ciento lo hizo con recursos propios.

El relevamiento indica que en los últimos meses la inflación viene bajando, ya que por tercer mes consecutivo la cifra se ubicó por debajo del 3 por ciento. En septiembre, alcanzó el 2,81 lo que hace un acumulativo en lo que va del año del 35,16 por ciento, mientras que la inflación alcanza es del 50,72 por ciento.

Dato positivo: En el mes de septiembre, los alimentos y bebidas registraron la suba más baja de los últimos 12 meses: el 1,87 por ciento.

El informe del Centro de Almaceneros destaca que, a pesar de la tendencia decreciente de la inflación, todavía persiste la incertidumbre para el último trimestre.

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