Manuel Ron, presidente de la empresa Bio4, productora de bioetanol a base de maíz, aseguró que el país podría sustituir las importaciones de nafta con producción local de bioetanol. Dijo que Argentina anualmente importa el equivalente a la producción de seis plantas como Bio4.

En diálogo con CÓRDOBA HOY, el empresario etanolero señaló: “Hoy importar nafta cuesta entre 1200 a 1300 dólares, con el agravante que son dólares que no hay. En cambio, el bioetanol con un precio de $900 dólares el centímetro cúbico, es decir, 90 centavos de dólares el litro sería una gran alternativa porque nosotros podríamos producir a ese precio y el Estado se ahorraría casi 300 dólares por metro cúbico en lugar de importar nafta, garantizando la independencia y el abastecimiento energético”.

En este sentido, remarcó que el maíz es algo que se produce en Córdoba, en cuya provincia están las plantas productoras de bioetanol. “Más independencia que eso no hay, pero el tema del lobby petrolero no deja que eso pase y prefieren importar nafta con dólares que nos faltan”, remarcó.

Según Manuel Ron, actualmente Argentina importa 500 o 600 mil metros cúbicos de nafta por año, lo cual equivale a 6 veces la capacidad productiva de la planta de Bio4. En otras palabras, “todos los años nuestro país importa la capacidad productiva de seis plantas como Bio4”, comentó el empresario.

Consideró que “si se sustituyeran esas importaciones se podrían construir seis plantas como Bio4 con todo el desarrollo que eso traería para las zonas rurales y la generación de más de 1.000 puestos de trabajo directos y 4.000 indirectos por toda la logística de equipamiento, mantenimiento que este tipo de planta requiere”. Además, manifestó que eso aportaría un gran dinamismo a las economías del interior. Aunque señaló que para que eso ocurra “tiene que haber políticas de Estado y un aumento en el corte de estos biocombustibles que es lo que la provincia de Córdoba viene pidiendo”.

Manuel Ron dijo que lamentablemente el foco está puesto en el desarrollo de Vaca Muerta, en la extracción de fósiles, “lo cual es muchísimo más contaminante”. “El bioetanol reduce el 75% de los gases de efecto invernadero al compararlo con la nafta y eso prácticamente no es tenido en cuenta por las autoridades nacionales”, cuestionó.

El empresario riocuartense dijo que “cada vez que nos preguntan lo ponemos a consideración y realmente esperamos que alguna vez, un Gobierno nacional tenga una mirada más volcada al interior, por las energías renovables, por el aumento en los cortes de biocombustibles y no por el sector petrolero que no quiere ceder ninguna parte del negocio”. Agregó que esa decisión política es la que genera que “hoy estemos en una encrucijada de que hay menos oferta de etanol de la que podría haber para que Argentina sustituya los fósiles, remplace las importaciones para evitar este tipo de situaciones del precio muy alto, la baja de las reservas y esté cada vez más lejos de la independencia energética porque somos cada vez más importadores de combustibles”.

El presidente de Bio4 indicó que hoy, a los precios relativos que hay de maíz y petróleo en el mercado mundial “es mucho más barato producir bioetanol en Argentina.Incluso con el precio que nosotros pretendemos que no es el actual. Es casi 300 dólares por metro cúbico más económico producir bioetanol que importar nafta. O sea que el país saldría beneficiado, pero bueno, para construir una planta de bioetanol necesitas 18 meses, no es una decisión que tomás hoy y mañana tenés biocombustibles”.

El empresario consideró que, si Argentina quiere generar un cambio en materia de política energética, tendría que implementar una política de Estado que “a partir del 2024 las naftas tenga el 17% o más de bioetanol en mezcla” y agregó: “Eso acompañado de una política seria seguramente dispararía inversiones y transformaría al maíz en regiones productivas, generando trabajo en el interior y permitiría que otras provincias se sumen”.

En este contexto la provincia de Córdoba sería la más beneficiada de todas, aunque sería bueno para todos los argentinos porque tendría un impacto positivo en el medio ambiente también.

“Nosotros no tenemos capacidad ociosa, estamos a full desde hace varios meses porque hubo un récord histórico en el consumo de nafta, por eso tenemos que definir si vamos a responder a ese incremento de la demanda importando más nafta o produciendo más bioetanol” destacó Ron.

Guerra, granos y el impacto en las etanoleras

Al inicio del mes de febrero, con el aumento de los combustibles en los surtidores también se aplicó una recomposición igual al etanol que lo llevó de 59,35 a 65,42 pesos por litro.

De esta manera el valor volvió a poner la ecuación del sector en una posición de equilibrio, pero con el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania y la escalada de las commodities, esa condición no duró demasiado y el valor del maíz dio un salto que dejó otra vez al precio del alcohol retrasado.

En los últimos seis meses, el maíz aumentó 70%, mientras que los ingresos por el litro de alcohol entregado a las petroleras solamente subió el 10%.

“La situación de las empresas productoras de bioetanol con maíz es compleja porque el cereal se incrementó violentamente desde que estalló el conflicto Rusia-Ucrania, al igual que el petróleo, con la diferencia que las petroleras dejan de ganar dinero, pero nosotros tenemos que salir a compra el maíz al valor que tiene hoy y vendiendo el etanol al precio que está perdemos dinero”, explicó Manuel Ron.

Aseguró que “es una situación insostenible” y manifestó que “de no haber una solución rápida va a comprometer la entrega de etanol a futuro porque te lleva inexorablemente a los quebrantos”.

Manifestó que esto se soluciona con voluntad política y remarcó que “algunos sectores como el de las etanoleras necesitan de una recomposición urgente para no tener que paralizar las operaciones”.

Ante este cuadro de situación, las empresas alertaron que piensan en paralizar las plantas si esta situación continúa sin cambios.

Argentina compra petróleo utilizando dólares que necesita mientras podría fomentar la producción local de biocombustibles y reactivar el interior productivo, mientras tanto, las empresas que están al borde de paralizar su producción son las que podrían brindar la solución de fondo para avanzar en la independencia energética.

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