Un editorial de la Sociedad Rural de Río Cuarto alertó por el impacto de factores internacionales y los costos crecientes en el inicio de la cosecha.
La Sociedad Rural de Río Cuarto, presidida por Heraldo Moyetta, advirtió sobre una situación compleja para el sector agropecuario en el marco de la campaña gruesa 2025/26, marcada por una combinación de buenos rindes y un deterioro en la ecuación económica.
Según planteó la entidad en un editorial, los productores se enfrentan a una “paradoja”: mientras se proyecta una cosecha importante gracias al manejo, la tecnología y una mejora climática en los últimos meses, los resultados económicos no acompañan ese desempeño productivo.
El documento señala que factores externos, como la guerra en Medio Oriente, impactaron de lleno en los costos, especialmente en combustibles y fertilizantes. En ese sentido, se advierte que el encarecimiento del petróleo y el gas —insumos clave para la producción de urea— alteró significativamente las previsiones iniciales.
Datos del Foro Económico Mundial indican que una parte sustancial del comercio global de fertilizantes depende de esa región, lo que eleva la vulnerabilidad del sistema ante interrupciones prolongadas y presiona sobre los precios a nivel global.
En este contexto, el editorial remarca que el combustible aumentó más de un 21% desde fines de febrero, mientras que los fertilizantes registraron subas aún mayores, modificando de manera drástica los costos de producción y dejando a muchos esquemas en situación deficitaria.
Desde la entidad valoraron la decisión de la petrolera YPF de implementar un “buffer” en los precios por 45 días, una medida que aporta previsibilidad en un período clave para el campo, donde se concentra el mayor consumo de combustible por la cosecha y el transporte de granos.
Sin embargo, advirtieron que el impacto ya generado podría ser difícil de revertir, especialmente de cara a la próxima campaña fina. El aumento en el precio de la urea —insumo central para el trigo— plantea un escenario complejo que podría afectar la superficie sembrada.
En esa línea, mencionaron estudios de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina que muestran que, en el contexto actual, los ingresos por la venta de trigo no alcanzan para cubrir costos e impuestos, una situación que también se replica en otros cultivos como la soja en campos arrendados en la región.
Finalmente, el editorial sostuvo que una de las herramientas clave para revertir este escenario es la reducción de retenciones, que aún representan una carga significativa para las exportaciones agrícolas, en un contexto que exige medidas para sostener la producción y evitar una caída en la actividad del sector.


