El país alcanzó en febrero un nivel histórico de extracción de crudo, en un contexto internacional atravesado por tensiones geopolíticas y fuertes subas en los precios de la energía. El desarrollo no convencional consolida su peso en la matriz energética nacional.

La producción de petróleo en Argentina registró en febrero un nuevo máximo histórico, con un total de 874.000 barriles diarios, según datos relevados por el sector energético. Este volumen representa un crecimiento interanual cercano al 16%, en un escenario global caracterizado por la volatilidad de los precios y la incertidumbre geopolítica.

El desempeño del sector se explica en gran medida por el avance de Vaca Muerta, que continúa consolidándose como el principal motor del crecimiento energético. Actualmente, esta formación concentra más de dos tercios de la producción de crudo del país y más de la mitad del gas natural, con miles de pozos activos en operación.

En este contexto, la Cuenca Neuquina se posiciona como el núcleo productivo más relevante, al concentrar más del 75% del total de petróleo extraído. El desarrollo de los recursos no convencionales en esta región viene mostrando una expansión sostenida, con incrementos significativos en comparación con el año anterior.

El aumento de la producción local coincide con un escenario internacional marcado por la suba del precio del petróleo, impulsada por conflictos en Medio Oriente y riesgos sobre el abastecimiento global. En las últimas semanas, el barril de referencia Brent superó los 100 dólares, con picos que se acercaron a los 120 dólares, mientras que el crudo estadounidense WTI también registró fuertes incrementos.

Entre los factores que explican esta tendencia se destaca la preocupación por posibles interrupciones en rutas estratégicas de suministro, como el estrecho de Ormuz, por donde circula una porción significativa del petróleo mundial. Este contexto eleva la incertidumbre y mantiene la presión alcista sobre los mercados energéticos.

Especialistas del sector advierten que, de prolongarse estas tensiones, los precios podrían escalar aún más, lo que impactaría tanto en los costos globales como en las oportunidades de exportación para países productores.

Argentina busca consolidarse como proveedor energético

En este marco, el crecimiento de la producción posiciona a Argentina como un actor cada vez más relevante en el mercado energético regional e internacional. La expansión de Vaca Muerta no solo permite abastecer la demanda interna, sino que también fortalece la capacidad exportadora del país.

El contexto internacional, atravesado por la necesidad de diversificar proveedores de energía, abre una ventana de oportunidad para avanzar en proyectos estratégicos, entre ellos el desarrollo del Gas Natural Licuado (GNL), con potencial para abastecer mercados de alta demanda como Europa y Asia.

Además, la suba de precios internacionales mejora la competitividad del sector, lo que podría traducirse en mayores ingresos por exportaciones y nuevas inversiones en infraestructura energética.

Infraestructura e inversiones, claves para sostener el crecimiento

A pesar del escenario favorable, el sector enfrenta desafíos estructurales vinculados a la necesidad de ampliar la infraestructura de transporte y procesamiento. El sostenimiento del crecimiento productivo dependerá de la capacidad de avanzar en obras clave y de generar condiciones de previsibilidad para atraer inversiones.

El desarrollo energético argentino se encuentra en una etapa de expansión, con indicadores que reflejan su potencial para ganar protagonismo en el mercado global. En este contexto, los niveles récord alcanzados en febrero consolidan una tendencia que podría redefinir el rol del país en la industria de los hidrocarburos.

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