La aceleración de los precios dejó atrás el esquema de aumentos del 1,5% mensual impulsado por el Gobierno y derivó en una reapertura generalizada de negociaciones salariales, con acuerdos más cortos y mayor dispersión entre sectores.

La política salarial atraviesa una etapa de tensión luego de que la inflación del segundo semestre de 2025 superara la pauta oficial del 1,5% mensual que el Gobierno había establecido como referencia para las paritarias. Según un informe de C-P Consultora, este escenario provocó la reapertura de negociaciones entre gremios y empresas, junto con una creciente heterogeneidad en los acuerdos y una reducción en el alcance real de los incrementos.

De acuerdo al relevamiento, la imposición de una pauta salarial estricta durante 2025 derivó en caídas reales consecutivas de los salarios de convenio. Hacia noviembre, el salario promedio de los principales acuerdos acumulaba una pérdida cercana al 4,5%, que se profundizó con la aceleración inflacionaria de los últimos meses del año. En noviembre y diciembre, la inflación mensual se ubicó entre el 2,5% y el 2,8%, por encima de la mayoría de los incrementos salariales acordados.

El informe describe este proceso como un “paréntesis” en la política de ingresos. La pauta dejó de funcionar como ancla de expectativas, pero la combinación de inflación elevada, estancamiento económico y debilidad del empleo impidió una aceleración mayor de los salarios nominales. En ese marco, aunque muchos convenios superaron el 1,5% promovido oficialmente, la mayoría no logró equiparar el ritmo de los precios.

La reapertura de paritarias se dio sin un aumento significativo de la conflictividad laboral. Según explicó Federico Pastrana, economista de C-P Consultora, no se registró un crecimiento relevante en paros o medidas de fuerza. Sin embargo, el ajuste de los salarios se produjo de manera “silenciosa”, mediante renegociaciones que desbordaron la pauta oficial sin confrontación directa.

En sectores industriales como la metalurgia, el impacto de la inflación se combinó con una dinámica de costos que limita el margen de actualización salarial. Elio del Re, presidente de ADIMRA, indicó que los salarios del sector se ubicaron entre uno y dos puntos por debajo de la inflación, mientras que los productos industriales se venden por debajo del ritmo de aumento de los precios generales. A eso se suma el incremento de los costos de servicios, que crecen por encima de la inflación promedio, y el aumento de las importaciones metalúrgicas, que intensifica la competencia.

En el caso de las pequeñas y medianas empresas, el panorama se completa con un escenario de menor rentabilidad, caída de la productividad y continuidad de despidos y suspensiones. Desde la Confederación PyME señalaron que, aunque los salarios quedaron atrasados frente a la inflación, la capacidad de las empresas para absorber nuevos aumentos es limitada por la situación financiera y la baja de la actividad.

El informe de C-P Consultora también destaca el aumento de la heterogeneidad entre convenios colectivos. A partir del quiebre de la pauta salarial, se multiplicaron las estrategias de negociación, como la aceleración de tramos porcentuales, la incorporación de sumas fijas y los pagos extraordinarios no remunerativos. Entre los ejemplos recientes aparecen los acuerdos de aceiteros, camioneros y comercio, que combinaron incrementos porcentuales con sumas fijas o gratificaciones extraordinarias.

En varios sectores, estas herramientas no lograron compensar la pérdida salarial acumulada. Además, al tratarse de montos no incorporados de forma permanente al básico, su efecto se diluye en pocos meses en un contexto de inflación sostenida.

Otro aspecto señalado por el informe es la duración de los acuerdos. Aunque los convenios se extendieron levemente en comparación con 2024, el promedio se mantiene en tres o cuatro meses. En algunos gremios, incluso volvió a acortarse, lo que refleja la dificultad para proyectar aumentos salariales a plazos más largos en un escenario de incertidumbre inflacionaria.

La dinámica de reapertura de paritarias se desarrolla en paralelo a un mercado laboral marcado por la caída del empleo registrado y la discusión en torno a una eventual reforma laboral. Ese contexto funciona como telón de fondo de negociaciones más fragmentadas, con acuerdos parciales y una pauta salarial que dejó de operar como referencia uniforme para todo el sistema.

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