El recrudecimiento del conflicto y los ataques a infraestructuras energéticas impulsan fuertes subas en el crudo y el gas natural, mientras las bolsas internacionales operan en baja.
Los precios internacionales del petróleo y el gas registran este jueves fuertes subas en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente, donde los ataques a instalaciones energéticas generan preocupación por el abastecimiento global. La reacción de los mercados no se hizo esperar: las principales bolsas del mundo operan con caídas ante el aumento de la incertidumbre.
El crudo Brent, referencia en Europa, supera nuevamente los 110 dólares por barril y muestra un alza cercana al 7% en la jornada. En paralelo, el West Texas Intermediate (WTI), indicador clave en Estados Unidos, también avanza y se aproxima a los 100 dólares por barril. En lo que va de 2026, ambos tipos de petróleo acumulan incrementos superiores al 60%, impulsados por el impacto del conflicto en la oferta energética.
El gas natural, por su parte, registra un salto aún más pronunciado. En el mercado europeo, el precio de referencia se dispara más de un 20% en el día y duplica su valor desde el inicio de las hostilidades, reflejando el temor a interrupciones prolongadas en el suministro.
La escalada de precios se vincula directamente con los recientes ataques a infraestructuras clave. Instalaciones gasíferas en Irán fueron alcanzadas en una primera ofensiva, lo que afectó la capacidad de procesamiento en uno de los mayores yacimientos del mundo. En respuesta, se produjeron nuevos ataques contra complejos energéticos en países del Golfo, incluyendo una importante planta de gas natural licuado en Qatar, considerada estratégica para el abastecimiento global.
El conflicto también impacta en el transporte marítimo de energía. Las restricciones en el estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio internacional de petróleo y gas, agravan los riesgos de desabastecimiento y presionan aún más los precios.
En este escenario, los mercados financieros reaccionan con cautela. En Europa, las principales bolsas operan en terreno negativo, con caídas generalizadas en los principales índices. La tendencia se replica en Asia, donde también predominan las bajas, reflejando la preocupación de los inversores ante un posible agravamiento de la crisis energética.
El comportamiento de las materias primas energéticas y la evolución del conflicto serán determinantes en los próximos días para el rumbo de los mercados internacionales, en un contexto marcado por la volatilidad y la incertidumbre global.


