El ex juez de la Cámara Segunda del Crimen de la Justicia Provincial, Oscar Testa, brindó una entrevista en el programa Nada Fake, donde analizó el estado actual de la justicia en Argentina, su pérdida de credibilidad y el impacto de las decisiones políticas en el sistema judicial.

Consultado sobre la situación de la justicia, Testa utilizó una metáfora médica para describir su estado: «Es un enfermo grave, sin ninguna duda. No en estado terminal, pero sí con una gravedad importante, derivada principalmente de la percepción negativa de la ciudadanía». Según el ex camarista, la justicia es la base de un país organizado, ya que garantiza el cumplimiento de la ley y la protección de los derechos ciudadanos. Sin embargo, señaló que la imagen del Poder Judicial ha sufrido un deterioro constante en los últimos años.

«Hoy cualquier encuesta muestra que la justicia tiene una imagen negativa del 80%, lo cual es una aberración institucional. La paradoja es que, a pesar de la desconfianza, la ciudadanía sigue recurriendo a ella en busca de soluciones», afirmó Testa.

Designaciones por decreto y pérdida de institucionalidad

Testa criticó el nombramiento del juez García Mansilla en la Corte Suprema de Justicia, señalando irregularidades en su asunción: «Se tomaron juramentos sin los recaudos básicos. No había renunciado a su matrícula ni declarado las causas en las que estaba involucrado». Para el ex camarista, este tipo de maniobras afectan la confianza en el sistema judicial: «Es una locura considerar a un ministro de la Corte como si fuera un simple empleado administrativo».

Asimismo, alertó sobre la posibilidad de que el Gobierno mantenga en funciones a jueces designados por decreto hasta fin de año, sin el acuerdo del Congreso, lo que calificó como «una interpretación inconstitucional de la norma».

La responsabilidad de la clase política en el deterioro judicial

Al ser consultado sobre los responsables de la crisis de confianza en la justicia, Testa fue categórico: «La principal responsable es la clase política. Siempre han visto en la justicia una herramienta de poder y han intervenido en su estructura para favorecer intereses partidarios». En particular, apuntó contra la justicia federal y el Consejo de la Magistratura, que han sido objeto de reformas según el interés de los gobiernos de turno. «Desde la reforma constitucional de 1994, cada administración ha intentado asegurarse jueces afines, deteriorando aún más la imagen del Poder Judicial», explicó.

También hizo referencia a la influencia de ciertos sectores en la justicia, mencionando el caso del juez Ariel Lijo y el actual presidente de la Corte, Carlos Rosenkrantz, vinculados a grandes grupos mediáticos y económicos.

Justicia provincial: independencia cuestionada

El ex camarista también abordó la situación en la justicia provincial y criticó la falta de independencia del Tribunal Superior de Justicia (TSJ): «Desde que la Legislatura se transformó en unicameral, el Poder Ejecutivo controla la mayoría legislativa, lo que ha permitido la designación de jueces cercanos al oficialismo». Según Testa, esto ha generado que los principales nombramientos en el TSJ sean de exfuncionarios del Ejecutivo, lo que pone en duda su imparcialidad en causas donde la provincia es parte.

«Prácticamente todos los actuales miembros del TSJ fueron nombrados en este siglo con antecedentes políticos, lo que genera una sospecha legítima de parcialidad», concluyó.

Un sistema en crisis

La entrevista con Oscar Testa dejó en claro que la justicia argentina atraviesa una crisis de legitimidad que se ha profundizado con los años. La falta de independencia, las designaciones políticas y la falta de reformas estructurales han contribuido a un deterioro progresivo de la imagen del Poder Judicial. Según el ex camarista, la clave para revertir esta situación pasa por mejorar los mecanismos de designación de jueces, fiscales y asesores letrados, asegurando transparencia e independencia real en la administración de justicia.

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