La producción de carne bovina comenzó el año con señales de retracción, en un contexto de fuertes subas de precios tanto en el mercado interno como en el externo. Así lo revela el último informe del Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA). Advierte sobre una caída en la faena y márgenes negativos para el engorde a corral, aunque con incentivos de precios que sostienen las expectativas del sector.
En enero, la producción de carne bovina alcanzó las 239 mil toneladas, lo que implicó una baja del 8,1% respecto de diciembre y una caída interanual del 9,7%. La faena totalizó poco más de un millón de cabezas, un 10,6% menos que el mes anterior y 11,2% por debajo de enero de 2025.
Sin embargo, el peso promedio de faena se ubicó en 236 kilos, seis kilos más que un año atrás, lo que amortiguó parcialmente la caída en el volumen producido.
La carne bovina representó el 48,3% de la producción total de carnes en diciembre, seguida por el sector aviar (37,5%) y el porcino (14,3%). La producción total de carnes mostró una leve baja del 1,9% interanual, explicada principalmente por la menor actividad en bovinos.
Precios en alza y presión al consumidor
El informe destaca un fuerte incremento en los valores de la hacienda. En febrero, el precio del ternero subió 10,7% mensual y acumula un alza del 90,1% en los últimos 12 meses, superando la inflación. El novillito, en tanto, aumentó 7,5% en febrero y 66,5% interanual.
Estas subas impactan directamente en el mostrador. El precio del asado alcanzó en enero los $16.322 por kilo, con un aumento mensual del 6,4% y una suba interanual del 69,9%, más del doble de la inflación anual (32,4%).
En términos relativos, la carne vacuna volvió a encarecerse frente a las alternativas. En enero, un kilo de asado equivalía a cuatro kilos de pollo y 1,9 kilos de cerdo, ampliando la brecha respecto de meses anteriores.
Desde FADA señalan que los mayores precios de la hacienda en pie, en un contexto que sugiere retención de animales y menor oferta, se trasladan a la góndola. Además, factores estacionales propios del primer trimestre suelen presionar al alza el valor del asado. La incógnita pasa por la capacidad del poder adquisitivo para convalidar nuevos aumentos.
Feedlot en terreno negativo
Pese a la mejora en algunas relaciones insumo-producto —como la del novillito/maíz, que mejoró 31,7% interanual— el margen bruto del feedlot volvió a ubicarse en terreno negativo en febrero, con una pérdida promedio de $4.603 por cabeza.
El índice de reposición fue de 0,95, lo que indica que salieron más animales de los que ingresaron, mientras que la ocupación de los corrales se ubicó en 63% de la capacidad instalada.
Exportaciones: mejores precios, menos volumen
En el frente externo, las exportaciones representaron el 27,4% de la producción en los últimos doce meses. En diciembre, el volumen exportado cayó 15,7% respecto a noviembre y 5,1% interanual. Aunque los precios internacionales subieron 5,3% mensual y 36,5% interanual —alcanzando USD 4.869 por tonelada—, la mejora no logró compensar la caída en cantidades y el valor exportado retrocedió 11,2% mensual.
China continúa siendo el principal destino, concentrando el 63,2% del volumen exportado y el 46,3% del valor total en 2025. En febrero, los cortes enviados a ese mercado registraron subas mensuales de entre 12% y 23%, con incrementos interanuales que rondan el 45%.
Por su parte, la Cuota Hilton cotizó en febrero a USD 19.200 por tonelada, con una suba del 34,3% interanual.
Contexto económico y perspectivas
El informe también enmarca la coyuntura ganadera en un escenario macroeconómico todavía inestable. La inflación de enero fue del 2,9% mensual y el salario real mostró una leve pérdida de poder adquisitivo en los últimos meses, pese a la recuperación acumulada durante 2025.
Si bien se espera una recuperación económica del 2,7% para 2026, el consumo interno podría verse condicionado por la evolución de los ingresos frente a los precios de la carne.
En síntesis, el sector ganadero enfrenta una combinación de menor producción, precios firmes en el mercado interno y externo, y márgenes ajustados en el engorde a corral. Los buenos valores generan incentivos, pero el desafío estará en sostener la oferta y equilibrar el impacto en el consumo doméstico.


