El índice de salarios registró en enero un incremento del 2,5%, aunque volvió a ubicarse por debajo de la inflación mensual, que fue del 2,9%, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos.

El informe confirma que, pese a las subas nominales, el poder adquisitivo continúa rezagado frente al avance de los precios, en un contexto donde la recuperación del salario real aún no logra consolidarse.

Desempeño por sectores

El aumento general estuvo impulsado por subas desiguales entre los distintos segmentos:

  • Sector privado registrado: +2,1%
  • Sector público: +1,8%
  • Sector privado no registrado: +4,4%

De este modo, el único sector que logró superar el Índice de Precios al Consumidor en enero fue el privado no registrado, mientras que los trabajadores formales —tanto públicos como privados— volvieron a perder frente a la inflación.

En conjunto, el sector registrado (público + privado) tuvo una suba del 2%, marcando el quinto mes consecutivo en el que los salarios quedan por debajo del IPC, una tendencia que se arrastra desde septiembre del año pasado.

Evolución interanual

En términos interanuales, el índice de salarios creció un 37,7%, superando en 5,3 puntos porcentuales la inflación acumulada del 32,4%. Sin embargo, el comportamiento también muestra diferencias importantes entre sectores:

  • Privado registrado: 28,5%
  • Sector público: 30%
  • Privado no registrado: 80,6%

Pese a estos números, especialistas advierten que la mejora aún es insuficiente para revertir la pérdida acumulada de los últimos años. El economista Tomás Amerio señaló que “la recuperación del salario real, aunque en curso, aún no logra compensar la caída previa”.

Un escenario de recuperación incompleta

Los datos reflejan una economía donde los ingresos continúan corriendo por detrás de los precios en el corto plazo, especialmente en el empleo formal. Aunque en la comparación anual aparece una leve recuperación, la dinámica mensual evidencia que el desafío sigue siendo sostener aumentos que acompañen —o superen— la inflación de manera consistente.

En este contexto, la evolución de los salarios se mantiene como una de las principales variables a seguir, tanto para el consumo interno como para la estabilidad social.

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